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⚡El día que Miranda nació
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El día que nació nuestra hija llegamos temprano al hospital.
Habíamos pagado un paquete que cubría dos días.
No sé como sea en tu pueblo, aquí en el mío se paga el hospital (como si rentaras las instalaciones y al personal) y se paga aparte a la ginecóloga que te operará.
El caso es que cuando ingresamos al cuarto yo estaba en modo “hay que aprovecharlo hasta el último segundo”.
Fui mil veces al baño, me bañé como 5 veces esos dos días, vimos dos películas en su tele de 100 pulgadas y obviamente disfruté de las cenas “de gala” que nos sirvieron.
Pero mientras yo me sentía en un hotel en Cancún, Ingrid veía otras cosas.
Ella estaba totalmente fascinada por el ejército de enfermeras que entraban a ayudarla.
Las que le cambiaban la venda y le limpiaban la herida.
La que le daba “clases” de lactancia.
Las dos que se encargaban de Miranda.
Las que le revisaban los medicamentos y se ofrecían a bañarla.
La chica de “puntuación de experiencia” que entraba dos veces al día a preguntarle qué más quería para sentirse cómoda.
Y las dos doctoras que entraban una vez al día a revisar que todo estuviera bien.
Cada una vivió aquello de forma distinta.
Antes de la operación a mí me pasaron a un cuarto donde una enfermera me ayudó a ponerle el traje de teletubbie para poder entrar a quirófano, mientras a Ingrid la preparaban en otro lugar.
Luego, ya cuando nació Miranda, me la dieron, y la pediatra y un guardia (siempre hay un guardia escoltando a los bebés), me acompañaron a los cuneros, donde su enfermera la recibió.
Y mientras a Ingrid la llevaron a un cuarto para recuperarse.
Te cuento esto porque aunque estés en pareja, cada una ve y vive cosas distintas aunque sea la misma experiencia.
Por eso nunca debes asumir que tu chica sabe lo que piensas o sientes.
Y mucho menos debes enojarte si ella no te lee la mente.
Habla, carajo, para eso tienes boca.
La felicidad se alcanza, no brota como grano.
Se construye.
Así que construye tu felicidad haciendo cosas para ser feliz.
No esperes a que el universo o tu novia te lean la mente.
P.d. ¿Quieres saber porqué le pusimos “Miranda” a nuestra hija?
Responde este correo para decirme si te interesa esa historia… o mejor, dime tu teoría de poqué ese nombre y no... Plutarca.
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