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⚡Primer beso con una chica
Se quitó la ropa
Hace como mil años, fui esclava.
Sí, como lo lees.
Fui esclava del maldito capitalismo.
Mi tío tenía un estudio de grabación y todos los veranos trabajaba ahí, sin pago.
¿Por qué lo hacía?
Podría engañarte diciendo que por amor a la música.
O por amor a mi tío.
Pero diré la verdad: me encantaban las cantantes.
Iban unas tipas que…. uuuuuuuuuf guapísimas. Obviamente más grandes que yo.
En ese entonces yo tenía 15 o 16 años y esas chicas ya estaban a mitad de sus veintes.
Pero tenían unos cuerpatzos que una toda adolescente y hormonal echaba a volar su imaginación, ya me entiendes.
Entonces un día pasó algo…
Llegó a grabar una mujer en compañía de su marido y su hijastra… de mi edad. Guapísima la chamaca.
Esta chica tocaba la guitarra y grabaría algunas cosas para ayudarle a su madrastra.
Mi trabajo era tanto en la cabina de grabación como en la maquilación de los discos (Juuu, sí, había discos todavía).
Me sentía súper apenada cuando esa chica llegaba, así que casi ni hablaba.
Solo le conectaba la guitarra, le daba los audífonos y le decía algunas indicaciones.
Pero su mirada sobre mí me mataba.
Sus ojos oscuros y esa sonrisa burlona aún los recuerdo bien.
Estuvieron varios días grabando, y al ser amigos de mi tío, todas las noches se reunían para platicar y cenar…
Mi tío me llevaba a la casa donde se estaban quedando esos días de grabación para que “jugara” con la hija de sus amigos.
Pero yo seguía sin hablarle demasiado.
Ella era la que me decía cosas, me enseñaba su guitarra y me hacía guiños.
Ya solo quedaba un día de grabación, así que hicieron una “cena de despedida”.
Mientras los adultos estaban charlando en la sala, ella me jaló a su cuarto para enseñarme una canción.
O eso dijo.
Me senté en la cama mientras ella se hacía la mensa dando vueltas.
Y de repente dijo que tenía calor, que se cambiaría.
Me paré para salir de ahí y darle privacidad pero ella dijo que estaba bien, que me quedara.
Y lo hice porque obvio mis hormonas estaban haciendo fiesta en varias zonas de mi cuerpo.
Entonces se quitó la blusa.
Estaba parada frente a mí en brasier y, aunque quise, no podía dejar de mirarla.
Entonces se dio la vuelta y se quitó el sostén.
Solo le veía la espalda desnuda y ella busca en un cajón….
Se inclinó… Se paró… Se volvió a inclinar…
Y yo como estúpida sin poder parpadear.
Entonces se puso otra ropa y se sentó en el colchón junto a mí.
Recuerdo que la cara me ardía y ella solo me miraba con esa sonrisa burlona.
Obvio yo nunca había dicho que me gustaban las chicas. Era solo una adolescente lujuriosa que no se atrevía a hacer nada con otra niña.
Pero esa condenada se notaba que sabía lo que hacía.
Porque me dio su guitarra y me pidió que tocara mientras ella cantaba.
Mientras la acompañaba, ella puso su mano sobre mi pierna sin dejar de cantar.
Yo toda hormonal intentaba concentrarme en las notas que tenía al frente para no equivocarme en los acordes, pero era difícil.
Por primera vez una chica parecía interesada en mí o al menos estaba lo suficientemente loca como para cambiarse la ropa sin la menor vergüenza.
Yo solo pensaba que al día siguiente, después de la grabación , ella se iría de regreso a su ciudad y seguramente nunca la volvería a ver.
Eso me hizo sentir mal, porque en mi entorno no había nadie más “que fuera como yo”.
Así que si esa chica guapísima se hubiera quedado a vivir ahí, mi vida hubiera sido perfecta… al menos eso pensaba ahí sentada mientras ella seguía con su mano en mi pierna.
Entonces la canción acabó…
Ella se acercó…
Y retiró los mechones de cabello que tenía sobre mi frente.
Empezó a acariciar mi cara y yo era una estatua.
Entonces me dijo: “es tu turno de cantar”.
Mi cerebro apenas podía funcionar.
Mi cuerpo estaba alborotado y aturdido.
Esa noche no pasó nada más. Así que cuando llegué a casa de mi abuela (donde pasaba todo el verano) apenas podía creer que hubiera sido tan cobarde.
Pensé que esa hubiera sido una oportunidad perfecta para llegar más lejos con una chica.
Al día siguiente ella llegó junto a su padre y su madrastra a terminar la única canción que faltaba.
Entré a la cabina con ella, le puse los cables y los audífonos. Ella solo sonreía y yo estaba a nada de lanzarme a besarla.
Pero me daba muchísima vergüenza que sus padres y mi tío estuvieran ahí. Traté de disimular frente a ellos.
No quería que “se me notara”.
Al terminar la grabación, empezaron a recoger algunas cosas y a despedirse de mi tío.
Les haríamos llegar la caja de discos después, por paquetería. Así que no volveríamos a vernos seguramente.
Estaba enrollando los cables en el pasillo que conectaba la cabina con la sala de espera cuando ella apareció de la nada.
Caminó rápido hacia mí, me agarró la cara y me besó.
Apenas tuve tiempo de cerrar los ojos y mover un poco la boca.
Ella se separó de mí y dijo: “espero haber sido la primera”.
Yo no pude responder nada. Estaba en shock.
Durante mucho tiempo después me arrepentí de no haber reaccionado diferente. De no haberla abrazado y robado otro beso.
Pero en ese momento estaba petrificada.
Había sido la primera chica que me había besado.
Y se fue tan rápido que cuando salí a la calle solo vi su auto a lo lejos.
Nunca más volví a verla.
Lo único que supe fue que su madrastra y su padre se habían divorciado, así que no tenía ninguna esperanza de volver a saber de ella.
En ese entonces apenas estaban saliendo los primeros celulares.
Todo era por cartas o por llamadas a teléfonos fijos.
Ni recuerdo su nombre, creo que era Yuli o algo así.
El punto de esta historia es que muchas veces los amores pueden ser fugaces.
Puede que veinte años después ni siquiera recuerdes su nombre.
Pero siempre te dejan una huella.
Te enseñan algo.
Te hacen sentir cosas.
Esta chica era de una ciudad en otro estado.
Yo era una pueblerina hija de una familia católica conservadora y ultra tradicional.
Obvio ella tenía “ventaja” sobre mí.
Yo solo miraba. Ella se lanzaba.
Aunque la historia de mi primer beso con una chica se quedó solo en eso, en un beso, creo que fue lo mejor.
Estaba muy chica para experimentar algo más comprometedor.
No hubiera podido manejar las emociones que me hubiera dejado tener sexo con esa chica a esa edad.
Por eso lo que puede parecer una tragedia, luego se agradece.
Ahora tengo el recuerdo de mi primer beso en un pasillo con un cable en mis manos.Y me parece lindo.
Ahora es tu turno de contarme cómo fue tu primer beso con una chica.
Te leo… y…
¡Te escribo mañana!