- nallemendez.com
- Posts
- ⚡Quiso engañar a su novia conmigo
⚡Quiso engañar a su novia conmigo
La noche en que algo se rompió
Es normal ser alguien totalmente inmadura hasta que un día ¡pum! te das cuenta que empiezas a madurar.
Hay un capítulo de Malcolm donde Reese menciona mas o menos algo así: la voz estúpida en mi cabeza cada día es más débil y cuando me dice que haga algo, yo pienso “nooo, eso es estúpido”.
Pues justo eso nos sucede a todas las personas en algún momento de nuestras vidas. A algunos les pasa jóvenes y a otros hasta los 63 años. Pero el día llega.
Hoy te voy a contar sobre la noche en que mi voz estúpida murió.
Antes de convertirme en este bello ser lleno de sabiduría, amor y abundancia, fui un desmadre.
Siempre andaba en quiebra, metida en líos de amores y desamores, sin trabajo o con uno horrible y me mudé varias veces de ciudad.
En uno de esos trabajos (que la verdad estaba chido) era la mano derecha de un wey que trabajaba para un político muy importante.
Mi jefe wey me dijo una noche: agarra el coche, vete a tal pueblo a buscar tal cosa.
Y yo así de: es que tengo una cita ahora, me está esperando la chica.
Mi jefe wey: pues llévala.
Y yo: Es que… pensaba tardar con ella…
Él: pues tarda lo que quieras pero ve por mi encargo y luego traes el coche.
Así que le llamé a la chica y le expliqué la situación. Ella enseguida aceptó acompañarme al pueblo ese.
Iba lo más rápido posible, ya que quería tener tiempo para “leer la biblia” con ella, ya entendes.
Era nuestra primera cita y durante el camino nos coqueteamos con todo. Pero la suerte no estaba de mi lado… tardé mucho en encontrar a la persona que me entregaría el encargo de mi jefe.
Durante el camino de regreso, la chica empezó a acariciar mi nuca, a jugar mi pelo, a enredar su dedo entre mis mechones.
Yo sabía que no podría ir a mi oficina, dejar el coche, tomar el mío e ir a otro lugar con esta chica, sabía que no había tiempo. (Aunque ganas había muchas, eeeeh, cochina yo).
Tomé una decisión: aparcar el coche a un lado del camino y arrancarle la ropa ahí mismo.
Entonces dijo algo: “Llevo mucho tiempo queriendo salir contigo, ni siquiera me importa engañar a mi novia”.
Ahí todo lo que tenía alborotado en mi cuerpo se volvió a dormir.
Yo: ¿Tienes novia?
Ella: Sí, pero estamos mal (y seguía acariciando mi pelo).
Miré su cara, su escote, sus piernas… pero ya no tenía ganas. En lugar de parar el coche, seguí de largo hasta llevarla a su casa.
Ella me preguntó si nos veríamos luego y me robó un beso… pero le dije que no quería nada con ella así. Que mejor arreglara las cosas con su novia. O que la terminara antes de meterse con otra.
La verdad es que a esas alturas de mi vida, ya no quería ser la responsable de más cuernos.
Años atrás eso no me hubiera importado, era su pedo si quería engañar a su chica y ahuevo me hubiera metido con ella sin pensarlo.
Pero en ese momento, yo quería algo bien. Quería conocer a alguien que quisiera salir conmigo, conocerme, ver si podíamos tener algo chido.
Ya no quería acostones, por muy guapa que estuviera una chica. Y también se me hacía muy culero meterme con la novia de alguien más.
Mi jefe wey me preguntó mil veces cómo me había ido, con cara de que quería que le contara los detalles, ya que era común que él y todos los demás jefes weyes hablaran de sus conquistas ahí frente a mí y creo que esperaba que yo hiciera lo mismo.
Le dije que la había llevado a su casa y ya. Que tenía novia.
Mi jefe wey me dijo: ¡que pendeja eres!
Y yo: ¡Pendejo tú!
Cuando le conté eso a mi mejor amiga, empezó a reír y me dijo: Creo que ya estás lista para sentar cabeza…
Y tenía razón.
Eso fue en junio de 2018… y cuatro meses después, Ingrid apareció.
Y yo por fin era alguien digna de una mujer como ella, que no se va con rodeos y no pierde su tiempo en pendejadas.
Esa noche con aquella chica la recuerdo como el día en que dejé de ser una idiota y por fin me volví una mejor versión de mí, una con la que otra mujer podría ir en serio y formar una familia.
Ni siquiera recuerdo el nombre de aquella chica y creo que tampoco la reconocería si la viera ahora.
Pero recuerdo las sensaciones en mi cuerpo. Recuerdo lo que pensé. Recuerdo lo que se rompió y nació esa noche.
A partir de ella ya no busqué nada fugaz. Iba por todo o nada.
Y mira, hoy lo tengo absolutamente todo.
Un día soñé con la vida perfecta y lo que tengo ahora es mucho más que eso.
Si un desastre como yo pudo hacerlo, imagina lo que podrías lograr tú también. (Si es que aún no lo tienes).
Jamás creas que no puedes conseguir algo
¡Te escribo mañana!
P.D. Esta semana será… Decenas de capítulos listos para ti. Llenos de amor, romance, peleas, malos entendidos, terribles decisiones, sexo desenfrenado, arrepentimientos, reclamos, sueños eróticos…
Pero no todas podrán leer esta historia, solo las que de verdad estén dispuestas a dejar de comer, de dormir… a dejar de prestar atención a clases, a sus jefes weyes y a sus novias… porque se volverán adictas a… lo que viene.