⚡La chica que nadie quería...

Y los avergonzó.


Te contaré un chisme un poco largo que ilustra muy bien el mensaje que quiero dejarte hoy.

Hace unos tres años unos chicos que estaban lanzando una empresa de eventos al aire libre se pusieron en contacto conmigo.

Una amiga en común me los mandó porque tenían una idea y necesitaban ayuda.

Para su evento querían trabajar con influencers. 

Ya sabes, querían que ellos hicieran promoción entre sus seguidores.

 Los organizadores no tenían dinero para invertir en influencers, así que pensaron en darles una comisión por cada seguidor que se apuntara al evento gracias a ellos.

Todo el dinero llegaría según las personas fueran comprando sus entradas, que eran algo costosas y la comisión bastante jugosa.

Y aunque traté de persuadir a estos chicos ya que trabajar con influencers es una pésima inversión de dinero y de tiempo, insistieron.

(Se eligieron influencers con 100 mil seguidores aprox).

Así que me enfoqué en crearles la plataforma que necesitan, donde el influencer se registraría, obtendría un código que luego usarían sus seguidores para comprar los boletos...

… Y en automático la comisión se sumaría a la cuenta bancaria del influencer.

De esa manera los del evento tendrían asistencia y los influencers tendrían chingos de dinero por todas las personas que moverían.

12 influencers se apuntaron como socios afiliados para volverse millonarios gracias a su poder mediático.

Tiempo después me encontré con estos chicos emprendedores y me contaron el chisme.

¿Sabes cuántas personas asistieron al evento gracias a la poderosa influencia de los influencers?

Adivina.

¿Ya?

Cero. Nadie. Nanay.

Ni un alma movieron esos 12 influencers que lanzaron videos, reels y shots en todas sus redes para que sus seguidores asistieran al evento.

¿Sabes cuantos influencers les reclamaron a los organizadores por eso? Ninguno. 

Estaban totalmente avergonzados ya que quedó en evidencia que ser influencer y ser un creador de contenido son cosas totalmente distintas.

Pero bueno, ese no es el punto.

Aquí viene lo interesante.

Dijeron que al evento llegó una chica que se había enterado de todo por la página de fb de la empresa…

Ella compró su boleto y se había entusiasmado tanto por el concepto, que lo publicó en sus redes sociales personales y llegó al lugar acompañada de 18 personas.

Y no solo eso…

Estando ahí empezó a transmitir en vivo todo lo que estaba viviendo y llegaron 5 chicos más gracias a ella.

Esta niña sin pretensiones movió a 23 personas. 

(Los organizadores le regalaron su entrada, cortesías en el lugar  y un boleto para el siguiente evento).

¿Qué te quiero decir con esta anécdota de mi trabajo? 

Que no todo lo que brilla es oro.

En este mundo cada vez más ligado a las apariencias, es muy fácil perderse.

¿A cuántas personas conoces que están traumadas por las RRSS?

¿O que están pendientes de cada like en sus publicaciones… o que su valor  lo miden por el número de seguidores?

Pero que en la vida real son incapaces de crear conexiones humanas valiosas…

Personas que se ponen mil filtros para aparentar glamour o belleza pero que en realidad ni se bañan…

Lee…

A la hora de tener una relación no hay nada más fuerte que la conexión que logremos con nuestra chica.

No se trata de aparentar que somos un señor culo, ni que somos las más atractivas ni las más amigueras, ni las más nada.

La apariencia se cae.

No aparentes.

Es mejor SERLO.

Con el ejemplo que te di, los organizadores creyeron que los influencers y su apariencia moverían masas.

Y resultó que una chica (que en el papel no era lo que necesitaban para el evento) fue el verdadero imán de personas.

¿Por qué?

Porque los humanos nos movemos por las emociones. Y la niña que llegó con sus amigos demostró que las conexiones son más fuertes que las apariencias.

Una conexión poderosa siempre será mucho mejor que cualquier cosa.

Por eso las parejas que duran no son las que “se ven” más felices. Son las que “son” más felices.

Las que comparten ESO. 

La chispa.

La unión.

La complicidad.

El amor.

Nunca subestimes el poder de las emociones y las conexiones que surgen de ellas. 

 Y no te fijes mucho en las apariencias.

Ahora, con tanto filtro, cualquiera puede brillar.

Pero EMOCIONAR, muy pocos.

¡Te escribo mañana!

P.D. ¿Y si me aloco y abro una newsletter de negocios? Jajaja.

¡Deja de decir tonterías Nalle, enfócate!

Porque…

P.D.2. Antes de abrir otra cosa loca, necesito decirte que hace rato tuve una idea…

Bueno, sabes que ya tengo lista una historia que publicaré de manera PRO. 

Pues le he agregado unas cosas adicionales, material extra… Y hace rato pensé en algo más…

Algo que tendrán todas las que entren a este nuevo universo.

Ya viene… ya viene…