⚡ Perdí mucho dinero

Relación tóxica


Hay cosas en la vida que parece que no tienen nada en común, que son cosas sin relación o que no se puede aplicar el mismo concepto en una y otra.

Aquí, en esta newsletter donde hay pura chica lista y divertida, te voy a demostrar que dos cosas que en apariencia no tienen nada que ver, tienen muchas cosas en común.

A lo mejor te has preguntado a qué me dedico, cómo me gano la vida y qué hago para tener dinero para los pañales de mi hija.

La verdad es que soy como todos los personajes de Cantinflas, hago muchas cosas, pero todas ellas relacionadas con escribir y con internet.

Por eso hoy te mostraré que los negocios y las relaciones son más parecidos de lo que crees.

Tuve un negocio que en el papel parecía muy bueno. Había mucha gente con este problema y seguro generaría muchas ventas.

A esta empresa se le metió de todo, redes sociales, blog, tienda en línea, una poderosísima newsletter sobre el tema, productos y mil cosas más.

Se veía muy bien, muy profesional… solo que no ganaba dinero.

Entonces pensamos que debíamos cambiar algo. Era nuestra culpa, algo estábamos haciendo mal.

Se cambió la narrativa, la forma de vender, se mejoraron los productos, se trajo a más profesionales del tema para aportar sus conocimientos, más videos para Youtube y RR.SS. Más de todo.

La gente seguía sin responder. 

Estuvimos casi dos años haciendo cambios, invirtiendo más dinero, tiempo y esfuerzo, pero las ventas apenas alcanzaban para cubrir los gastos, no había nada de ganancia.

Ya no sabíamos qué más cambiar, donde mejorar, qué más hacer.

Entonces un día pensamos: “tal vez no somos nosotras las que debemos cambiar, tal vez el sector que elegimos fue el incorrecto”.

Y esto también sucede en las relaciones.

Solo piénsalo…

Tú haces todo por que las cosas funcionen, cambias lo que debes cambiar, mejoras, le mueves aquí y allá, pero nada hace que tu relación vaya bien.

Piensas “debo cambiar más, debo echarle más ganas”. Y le metes con todo.

Pero la otra persona no reacciona. Eres tú peleando por algo que no jala.

Te angustias porque crees que la del problema eres tú, que no eres suficiente, que lo haces mal, que no vales tanto como para que la otra chica te corresponda como tú deseas.

Y aunque te frustras, te niegas a dejarlo por todo lo que has invertido en eso (el sesgo psicológico del “coste hundido”, ya te lo he mencionado en correos anteriores) y sigues en esa relación tóxica que no te deja nada bueno.

Pura pérdida.

Para que una relación tóxica siga, solo necesita de dos pendejas que se nieguen a romperla (sorry si te dolió).

Esto obviamente también me dolió a mí, ya que al aceptar que había hecho una mala elección de negocio, también acepté que todo ese tiempo de mi vida se había perdido corriendo detrás de un sueño marihuano.

Y esto es lo que duele cuando una de las pendejas de la relación (o ambas) acepta que dicha relación está muerta, acepta que la cagó, que perdió tiempo y vida en algo dañino, en algo que no funciona. Cuando acepta que eligió MAL.

La vida y los negocios van de la mano.

Un negocio se trata de vender, igual que la vida. Siempre vendemos, a cada momento. Cuando le lanzabas el choro a tu mamá para que te diera permiso de ir a algún lugar y le prometías mil cosas… le estabas vendiendo la idea de dejarte ir, de que te portarías bien.

Cuando estás en plan de conquista con alguna chica, te estás vendiendo con ella. Haces alarde de tus cualidades, de tu personalidad, le vendes la idea de que serías una grandiosa pareja.

Todo es vender. Por eso estos dos conceptos son primos, aunque muchas personas no se hayan dado cuenta.

Y mucho de lo que hacemos en la vida es porque seguimos patrones.

Si eres una persona apasionada, le echas ganas hasta casi morir en el intento. Tanto en tu trabajo, en tu negocio o en el amor. Te niegas a tirar la toalla, cuando muchas veces precisamente ese es el camino correcto. 

Terminar algo no quiere decir que eres una fracasada, sino que eres lo suficientemente valiente para enderezar el camino y corregir algo que fue un error.

Aún recuerdo el día en que dejamos nuestro negocio tóxico. A partir de ahí todo mejoró. Tuvimos paz mental, más tiempo y más dinero, gracias a que ya no lo tirábamos en este negocio mal elegido.

Eso mismo pasa cuando terminas una relación tóxica. Ganas tranquilidad, retomas cosas que tenías pendientes, tienes más tiempo para ti, para tus proyectos, eliminas todo lo que te hacía daño… y creces.

Dar el paso cuesta, pero al final la ganancia es inigualable.

¡Te escribo mañana!

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❤️ Besotes para ti.

P.D. Sabías que…❔ En el Polo Norte solo amanece y atardece una vez al año: Esto ocurre en los equinoccios de marzo y septiembre. 

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