⚡No me rasco los huevos

Conversaciones prohibidas


Hoy domingo de hueva vamos a lanzarnos directo al chisme. Hace unos días dije que si alguien tenía una historia, reflexión o anécdota que quisiera compartir, podía enviarla.

Y vaya que mandaron muchas.

Empecemos con algo ligero, no tan escandaloso (y mira que me mandaron historias muy intensas, tóxicas y dramáticas, de esas que tanto nos gustan jajaja).

A ver…

Levanta la mano si tus amigos hombres hablan de mujeres (de manera no tan fina) frente a ti como si fueras un hombre más.

Levanta la mano si has escuchado sus historias morbosas e infidelidades.

Justo eso le pasa a la chava que mandó esta anécdota. Dice que cuando está con sus amigos hombres, ellos se la pasan morboseando a las mujeres que ven y esperan que ella actúe de esa forma.

Cuando ella se niega (porque lo siente irrespetuoso) ellos creen que solo “es una pesada”.

Esto pasa mucho debido a la estúpida creencia “si eres una chica homosexual seguro te crees hombre, eres un hombre más”.

Y no. Noooooo. 

Nuestra orientación sexual no elimina nuestra vagina. Y que nos gusten las mujeres no significa que somos hombres.

Este cliché seguro nos pasa a todas. 

Al menos sé que esta chava que mandó esta anécdota no es la única, porque también he visto esto.

Te lo voy a contar.

No voy a decir nombres, pero haz de cuenta que tenía un compañero que se llamaba Raúl y otro que se llamaba Roger.

Más que compañeros eran mis jefes en una dependencia de gobierno y era bastante frecuente que me pidieran acompañarlos a sus diligencias.

Ahí en la camioneta ellos platicaban de cosas como: ¿”Ya te pudiste echar a alguien?” “No, no he tenido tiempo pero la nueva pasante está riquísima, ¿qué opinas Nalle? ¿Te la echas?”

Y yo así de… “¿Si ven que también soy una damita?”

Creo que mi molestia (y seguramente la de muchas en esta newsletter) es que a fin de cuentas están hablando de manera horrible de una mujer, de una de nosotras.

Y al escuchar como morbosean a otra chica, es obvio que una se sienta hasta cierto punto agredida también.

Es como si ves a un wey pateando a alguien que está en el suelo, y le pega una y otra vez y vez que el del suelo es como tú y dices “no mames, soy un blanco también”.

¿Me explico?

Espero que nuestros amigos hombres dejen de tratarnos como si también nos rascáramos los huevos.

Y ojo, no odio a los hombres (esa es otra creencia equivocada sobre nosotras las chicas lgbt). Mi  mejor amigo del mundo es hombre y  conozco muchos tipos que son tipazos.

Mi papá por ejemplo es un gran hombre, que rompe con los estereotipos de macho machote (seguro te contaré luego).

Así que lo que comento hoy no es por odio, sino porque se pasan. 

Y creo que es debido a que esa es la forma en que se supone “que un hombre debe ser”.

Estoy segura que viene de algo cultural, algo que los hace hablar de esa manera y que al tener una amiga lesbiana piensan: “le gustan las mujeres, entonces es un hombre como yo, voy a decir guarradas”.

En fin, la hipopótama…

Espero que hayas tenido un excelente fin de semana y que no odies tanto los lunes.

¡Te escribo mañana! Viene algo escandaloso…. picante… ardiente…. suculento…

❤️Besos, Nalle.

P.D. Recomendación…‼️

Quiero usar todos los domingos para recomendarte algún libro, así que empezamos hoy con algo relax…

Soy una fanática de la historia y en mi tiempo libre me la paso leyendo libros o viendo videos sobre historia.

Si también te encanta, te recomiendo un libro llamado “La profecía Romanov”.

Te dejo aquí la sinopsis:

Cuando en 1991 se inhuman los restos del Zar y de su familia, asesinados en 1918, se descubre que faltan dos cadáveres. El abogado Miles Lord deberá investigar qué ocurrió aquel 16 de julio de 1918. Su única pista: un crÍptico mensaje de RasputÍn anunciando la caída y… ¿la resurrección de los Romanov?

Este libro tiene misterio, acción, conspiraciones, tantito romance, ficción histórica y… una profecía obviamente. Llegó a mis manos hace veinte años y sigue siendo de mis favoritos.