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⚡ De nuevo tú
CAp. 9... y más cosas
Si eres nueva en esta newsletter te cuento que aquí comparto historias y anécdotas todos los días.
Hoy toca el turno a la historia que estoy publicando aquí, vamos en el capítulo 9 y seguro no entenderás ni madres.
Por eso si quieres leer los primeros ocho capítulos puedes hacerlo en este ENLACE. Lee y luego vuelve aquí.
(Es gratis, no te vaciaré tu cuenta de spin oxxo por darle clic al enlace… ¿o sí?)
Disfruta este regalo… un capítulo largo y cachondo.
De nuevo tú
Cap. 9
Kayri esperó a que Marsel reaccionara. Primero vio asombro en el rostro de su amiga, luego enfado.
—No, Kay. No me des esa responsabilidad. —Marsel empezó a sacar ropa de su closet—. Luego podrías odiarme.
—¿Por qué te odiaría?
—Porque si te pido que te quedes, luego me echarás en cara que arruiné tu carrera o algo así. No señorita, no estoy dispuesta a eso.
—Pero… —Quiso seguir a Marsel al baño, pero se detuvo a tiempo. La chica cerró la puerta, haciendo que Kay sintiera un escalofrío al pensar en Marsel quitándose la ropa tan cerca de ella—. Yo nunca te reclamaría por eso… ¿Marsel?
Silencio.
Se quedó de pie un momento, pensando si se había pasado de la raya. Sin saber qué hacer, se sentó en la orilla de la cama y trató de no tocar nada más. Aquel lugar era casi sagrado para ella, la habitación de la mujer que la enloquecía…
Abrió mucho los ojos cuando ese pensamiento le llegó. Marsel la enloquecía, después de tantos años, de tanta distancia y de tanto silencio. Diez años las separaban y sin embargo, esos días juntas eran como los de antes.
Se frotó la cara sintiendo mucha angustia. No podía enloquecer de nuevo por Marsel, eso era imposible, era caer a un laberinto sin salida otra vez. Miró hacia el baño, con el temor de que un día su amiga descubriera su secreto.
Tal vez lo mejor era enfocarse de nuevo en el trabajo y marcharse de ahí. Pero… no podía hacerle eso otra vez, no podía largarse así nada más. La foto de ellas juntas la observaba desde la cabecera de la cama. Esa era la prueba de lo que una vez tuvieron, de esa conexión de Kay siempre sintió.
Estaba muy confundida, agobiada. Necesitaba estar a solas para tranquilizar su mente y su corazón. Se puso de pie para salir de ahí pero en ese instante la puerta del baño se abrió con brusquedad.
—¿Es en serio? —preguntó Marsel, tomando a Kayri por sorpresa—. ¿Me dejarás decidir por ti?
—Sí —dijo sin titubear.
Marsel miró al suelo y mordió de nuevo su labio inferior. La chica permaneció así por un momento.
—Bien… —Se acercó a ella, haciendo que Kay temblara un poco—. Quiero que… hagas… lo que tu corazón te diga.
—¿Lo que mi corazón… me diga? Eso suena muy cursi.
—Lo sé… pero… —Marsel sonrió de manera traviesa. Kay se concentró en seguir mirando sus ojos, pues lo que más quería era verle los labios—. Si haces eso... estarás haciendo lo que yo quiero.
—¿Quieres que escuche a mi corazón?
—Sí. De esa manera no podrás reclamarme nada, ni yo a ti. Además… no podría pedirte algo que te hiciera daño… —terminó Marsel en un susurro—. Solo… solo promete una cosa.
—Lo que quieras.
—Sea lo que sea, pase lo que pase, estaremos en contacto siempre.
—Siempre —dijo ella sonriendo.
—Toda la vida, Kay.
—Sí, ya entendí. Toda la vida, Marsel.
Estaba a punto de dar por terminada la clase con el tercer grupo del diplomado cuando notó que alguien entró al salón y se sentó en la parte de atrás. Negó con la cabeza mientras daba las últimas indicaciones al grupo de peritos de la secretaría de seguridad.
Cuando todos se marcharon del salón, Kay se quedó ordenando sus cosas para meterlas en su mochila, dando tiempo para que Pérez se acercara.
—Excelente tema… móvil criminal… —El hombre leyó una de las hojas que Kay tenía en el escritorio—. ¿Y qué tal la comida con Marsel?
—Eres muy sutil con tus preguntas…
—No quise meter la pata.
Kay no dijo nada enseguida, solo se echó la mochila al hombro y caminó hacia la salida. Su amigo la siguió.
—Todo está bien con Marsel.
—¿Le dijiste que andabas loca por ella en la escuela?
—Claro que no.
—Creí que le dirías…
—¿Para qué?
—Para… tú sabes… —dijo Pérez con una sonrisa insinuante.
—Eres un puerco.
El hombre soltó una carcajada.
—¡Cómo si tú no te la imaginaras así!
—Claro que no… —Sintió sus mejillas ardiendo, así que miró hacia otro lado—. ¿A qué viniste?
—A ver si te puedo ayudar con ella.
Eso la hizo reír.
—No es necesario pero gracias.
—Anda, tú y yo sabemos que eres muy mala con las mujeres. Tal vez si hablo con ella podría…
—Marsel es heterosexual y solo me ve como una amiga. Además no quiero ni pensar en lo que podrías decirle.
—Entonces… si no quieres decirle nada… ¿te enojarías si la invito a salir?
Kay soltó otra carcajada.
—No tengo porque enojarme. Y creo que será muy divertida la respuesta de Marsel. ¿Podría estar ahí cuando la invites?
Pérez arrugó el ceño.
—¿Qué significa eso?
—¿Tú que crees, tonto?
—Pues te cerraré la boca… Es más, justo ahora tengo que ir a la fiscalía, podría aprovechar para pasar a visitar a Marsel.
El estómago de Kay recibió un golpe.
—¿Por qué te gusta mortificarme?
—¡No lo hago por eso! ¡Sabes que ella siempre me ha gustado! Y seamos sinceros, si a ella le gustan los hombres, bueno, yo soy uno. Solo por eso ya tengo ventaja sobre ti.
—idiota.
—¿Me acompañas?
—¿Hablas en serio?
—Sí, Y no puedes decir que te jugué chueco. Pude ir directo a verla, pero preferí venir a decirte las cosas de frente. Y como ya dijiste que no te molesta… puedes ser la madrina de nuestra boda.
Pérez dio media vuelta y caminó hacia el estacionamiento, haciendo que Kay tuviera ganas de arrojarle algo a la cabezota.
—¡Espera! —Corrió detrás de él—. No puedes hacer eso. Marsel…
—Marsel es libre y yo también… Más o menos. Así que cuidaré bien de ella, no te preocupes.
—Pero…
—Tú puedes encontrar a cualquier otra chica por ahí y enamorarla. Claro que tiene que ser lesbiana o te pasará lo mismo que con mi futura chica.
Kay quería matarlo y en ese punto no sabía por qué carajo había sido amiga de ese tipo en la universidad. No podía dejarlo ir a ver a Marsel solo, aunque según su reloj no tenía mucho tiempo libre pues tenía una reunión a la que asistir. Pero cuando levantó la vista y vio a Pérez subiendo a una camioneta, supo que no había nada más importante que ir con Marsel en ese instante.
Salió disparada en su auto mientras llamaba a la chica, que no respondió, así que le envió un mensaje. No veía la camioneta de Pérez, lo que significaba que su amigo iba muy adelante de ella.
Apenas llegó al edificio, subió corriendo los escalones hasta la recepción. Se acercó para registrarse y pedir hablar con Marsel. Vio a Pérez subiendo por el ascensor, diciéndole adiós con la mano. Cuando por fin la dejaron subir, sabía que seguramente su amigo ya estaría haciendo una escena. Pero estaba equivocada. Pérez estaba sentado en una pequeña sala de espera.
—Pareces enojada —le dijo el hombre cuando la vio.
—¿Tú crees? Deberías irte.
—No seas envidiosa, no es mi culpa que no tengas pene.
—¿Señorita Dahuss? —Alguien la llamó. Era una joven con jeans y gafas cuadradas que parecía muy apenada cuando Kay la miró.
—Sí, soy yo.
—¿Me acompaña por favor? La están esperando.
—¡Oye, yo llegué primero! —se quejó Pérez.
—Lo siento, órdenes de arriba —dijo la chica con timidez.
—No te atrevas a hablarle mal de mi, Kay —exigió su amigo.
—No es necesario, ella te conoce —respondió dejando a Pérez donde estaba.
La guiaron por un pasillo con varias puertas hasta una del final, donde encontró a Marsel. Era un lugar amplio, con varios escritorios y en una esquina una pequeña oficina con paredes de cristal.
—Chicos, les presento a Kayri Dahuss —dijo Marsel con una sonrisa.
Enseguida notó la emoción de los cinco compañeros de Marsel, que se miraron entre sí y luego a ella para estrechar su mano. Incluso la chica de gafas cuadradas le pidió que le firmara uno de sus libros, después de que Marsel la animó a hablar.
—¿Y… a qué debo el honor? —le preguntó su amiga cuando los otros se distrajeron admirando el libro recién firmado.
—Ah… Este… Solo…
—Ven.
Marsel la jaló de la mano hasta la oficina de cristal, donde cerró la puerta y deslizó las cortinas para mayor privacidad. La chica se apoyó contra el escritorio y la observó con curiosidad.
—Es que… —Kay se rascó la cabeza, balanceándose sobre sus pies—. Pérez está afuera y… te avisé por mensaje que veníamos…
—Gracias a eso estaba al pendiente de tu llegada… ¿Qué quiere Pérez?
—Pues… —Kay sonrió nerviosa—. Dijo cosas raras… Ya sabes como es de impertinente.
—Pero qué quiere…
Suspiró.
—invitarte a salir.
—¡Pffffff! ¡No bromees! ¡¿Ese sujeto?! ¡Ni en mil millones de años!
La reacción de Marsel la hizo sentirse maravillosamente bien.
—Eso le dije pero se puso demasiado odioso.
—¿Y viniste a impedir que hablara conmigo? —Marsel le sonrió de esa forma en que solo ella podía hacerlo.
—No, o sea, sí… Es que… no quería que te hiciera pasar un mal rato. Yo… —Se colocó junto a Marsel, apoyándose también en el escritorio—. Estaba algo preocupada.
—¿Por qué? ¿Creías que le diría que sí a su invitación?
—¡Claro que no! Solo… ahm… creo que exageré un poco.
—Eso es bueno. Al menos viniste a verme —dijo Marsel, encantada.
—Perdón si interrumpo tu trabajo.
—Puedes interrumpir cuando quieras. Al menos mis compañeros están felices. Eres una leyenda… Y por fin creerán que te conozco. —Marsel se acercó más a ella, haciendo que sus hombros chocaran.
—¿No te creían?
—Se burlaban bastante de mí por eso.
—Diles que fuiste mi mejor amiga.
—¿Fui? —Marsel levantó una ceja—. Soy tu mejor amiga.
Kay quiso protestar por la palabra “amiga” pero luego decidió que aquello también era lindo. Permaneció en silencio un momento, dándose cuenta de lo cerca que estaba Marsel de ella. Un escalofrío corrió por toda su piel. Trató de hacer que sus neuronas volvieran a funcionar, pero estaba hipnotizada mirando esos ojos casi dorados.
—Yo… creo que… —Logró mirar hacia otro sitio, a su reloj—. En teoría tengo quince minutos para llegar a una reunión. —Pero cuando levantó la vista de nuevo, se dio cuenta que no quería moverse de ahí, deseaba quedarse con esa chica, ya sea hablando o en silencio, pero quedarse.
—¿Qué sucede? —susurró Marsel.
—Nada… —Tragó en seco intentando reunir fuerzas para marcharse.
—Kay… —La mujer le tomó una mano—. Dime…
—No quiero ir a la reunión…
—Entonces no vayas. —Marsel sonrió de manera triunfal.
—Pero debería ir.
—Sí… —Marsel se alejó del escritorio y se paró frente a ella—. También debiste usar protección en aquella clase de incendios y explosivos, ¿recuerdas? Y no usaste nada… —Su amiga la miró feo.
—¿Y sigues enojada por eso?
—Siempre estaré enojada por eso. Pudiste morir…
—No exageres.
—Siempre hiciste cosas arriesgadas y parecías muy cómoda. Sin embargo…
—¿Sin embargo, qué?
—Pierdes la cabeza porque tu amigo quiere invitarme a salir…
—Es que es un imbécil.
—¿Segura que solo es por eso? ¿O tuviste miedo de que me dijera tu secreto?
Kay sonrió y se rindió ante la chica.
—Eso también… Pero en mi defensa debo decir que mi principal preocupación era su estúpida idea de invitarte a salir. Es tan irritante con sus comentarios.
—Me imagino… Nunca entendí porqué siempre estabas con él.
—La juventud y sus estupideces ¿no? —dijo ella encogiendo sus hombros.
—Kay, si tanto te preocupa que sepa tu secreto… entonces dejaré de preguntar.
Parpadeó varias veces tratando de descifrar la expresión de Marsel.
—¿Y eso porqué?
—Te estoy diciendo que te dejaré en paz con eso. Deberías estar feliz.
—Solo quiero saber por qué. Eres una persona demasiado insistente ¿y de repente lo dejarás?
Su amiga esbozó una sonrisa pícara, haciendo que Kay se sintiera nerviosa.
—Bueno… no eres la única criminóloga brillante, ¿sabes?
—Sí, sé que eres muy inteligente…
—Lista y endiabladamente observadora. —Se apresuró a agregar Marsel.
—¿Endiabladamente? —Kay sonrió—. ¿En serio?
—Sí, mis habilidades han crecido estos años… —Marsel se acercó tanto, que Kay se levantó de golpe de donde estaba apoyada. Parada muy cerca de aquella mujer, Kay no lo pudo evitar… Sus ojos bajaron lentamente por el rostro de Marsel… hasta sus labios.
Continuará…
**Formato ajustado a los requerimientos de esta newsletter.
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Para celebrar que ya somos más de 6 mil lectoras, responderé las preguntas que me hicieron llegar. Muchas estaban repetidas, así que al contestar estas se responden las demás.
Cosas sobre mí
¿Como fue la “novia”(a veces no son oficiales) que más te enseñó o de la que pudiste conocer más cosas de ti misma?
Ingrid. Con esa novia pude profundizar en mi autoconocimiento y aceptar todas las cosas malas y buenas de mí. Además de que me ayudó a mejorar donde quería hacerlo. Por eso me casé con ella, es la mejors.
Aparte de escribir bien chido como dicen ustedes(en Colombia se dice tan chévere o tan chimba) a qué más te dedicas
Vivo de internet: 1) negocios en línea 2) hago copywriting 3) Ya te lo contaré…
(Y también estoy pensando si la armaría en Only Fans… aún no lo decido)
Te quiero conocer pero no solo por las historias sino cómo persona, tienes una red social que me pueda comunicar contigo? (Lo de la red social se repitió 147 veces, así que pondré solo una pregunta al respecto).
Pero te aseguro que AQUÍ me conoces mejor que por redes, soy muy mala con ellas, no son mi idioma.
Arriba o abajo
Ambos… ¿estás hablando de cuál litera uso, verdad?
Crees en dios?
Sí, claro. Kaiosama es mi pastor.
de donde eres
De un país llamado Sucilá… Algunos dirán que es un simple pueblo de Yucatán, México pero no, es un país.
¿Cuántos hijos quieres tener?
Querer, dos. Aunque probablemente me quede solo con una. Creo que eso sería lo más responsable.
¿Tienes algún libro ya publicado?
Libro aún no… Vuelve a preguntarme eso en dos semanas.
De nuevo tú si tiene final feliz? Es que ya me engancho
Eso depende de lo que entiendas por “final feliz” pero básicamente creo que sí, las dos vivirán.
Cuánto tiempo llevas con tu esposa
De relación casi seis años. Casadas, tres meses.
Como tratarias a una pareja con TLP
Primero tuve que googlear qué es TLP. Creo que lo primero que haría es entender que no es mi responsabilidad hacer que mi pareja esté bien. La otra persona debe tener claro que tiene este trastorno y buscar ayuda profesional. Y yo, como su pareja, debo apoyar, comprender e informarme bien sobre el TLP, incluso puedo también solicitar ayuda a un terapeuta.
Y estar ahí para ella en la medida en que yo también sea feliz y me sienta cómoda con la relación. Si las cosas son insostenibles, me iría sin remordimientos, ya que lo principal es estar bien una misma y no hacerse pedacitos tratando de “salvar” a alguien.
a kuántas mujeres as besado
Entre 13 - 15.
consideras que el sexo es importante para esar biencon algien?
Hay más cimientos en una relación que el sexo… Ese es rico, sabroso y se disfruta, pero es una consecuencia de estar bien con alguien, no la causa.
Ablas como una sicologa eso estudiaste
No, mi sabiduría es un don.
edad de tu primer beso
La edad del beso no sé. Yo tenía 12 años.
¿Alguna vez has pensado o se te ha ocurrido hacer un live con tus suscriptor@s y hablar de todas las chorradas que se nos ocurran?
No lo había pensado pero sería una buena idea. Cuando lleguemos a diez mil lectoras podemos inaugurar esa sección.
Podrías presentarme a alguien que quiera bonito, es que a mí nadie me quiere
Claro que sí. (Chicas, aquí hay gente buscando una relación bonita).
¿Qué has escrito (que no sea el news jeje) que sientas que te haya hecho reflexionar y conocerte más a ti misma en cualquier aspecto, y de qué trataba?
Mmmm, es bien difícil esta pregunta porque ahora que lo pienso no reflexiono mucho con lo que escribo jajaja. O sea, aquí en esta news sí, pero fuera de esto tengo puras historias de amor (que ya estoy transformando en novelas, por cierto)...
Creo que lo que más he aprendido ha sido a través de los personajes que he escrito, ya que me apasiona desarrollarlos, luego es como si tuvieran vida y yo solo escribo lo que ellos hacen. Ahí es cuando pienso en cómo las cosas que pasan pueden formar a una persona.
Cuándo vienes a Colombia?
Yo creo que el siguiente año. Está en los planes ir. (Acepto recomendaciones).
derecha o izquierda??
¿Qué?
Me gustaría saber si fue difícil para ti aceptar tu orientación sexual y cómo fue tu experiencia al salir del closet. ¿Te sentiste asustada o liberada?
Aceptarla no porque lo supe a los 4 años. Más bien divulgarla fue un poco difícil sobre todo por mi entorno ultra mega católico y conservador. Me sentí un poco asustada pero más liberada. Si me preguntan si me arrepiento… NO. Me encanta la libertad y el “valemadrismo” que siento ahora. Además a toda mi familia le vale queso (expresión yucateca), incluso mis tías abuelas de 84 y 82 años fueron a mi boda y cargan a mi hija con mucho amor cuando las visitamos. El temor está en la cabeza.
¿eres rica?
Depende a quién le preguntes, una prima dice que sí porque mis platos (que compre en el aurrerá) son de gente rica.
planearon mucho a su bebe
Sí, desde que nos conocimos lo platicamos y hace dos años nos lanzamos a escribirle a la cigüeña (Ingenes Mérida jajaja).
¿Desde cuando escribes
Desde adolescente. (O sea, hace poquito 🤭)
donde estudiaste escritura
En una universidad que se llama libros. Solo leí mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho, mucho.
libro favorito
El lado ciego del amor (Y saga fav, HP obvio).
libro físico o digital?
Por el aroma, físico. Por mi miopía y astigmatismo, digital. Amo el zoom.
¿como se llama la chica que amaste en la uni?
Me llevaré el nombre a la tumba…
alguna vez te has peliado
A madrazos no… espera…. sí, una vez. Con mi primo y me lo soné bien chido. (¿Me arrepiento? Sí…. Jajaja, mentira, se lo ganó el pendejo)
5 hobbies
Leer, ver documentales, tocar instrumentos, nadar y cocinar.
¿Practicas deportes?
Lo único que hago ahora es natación.
qué libros LGBT recomendarías a tu hermosa comunidad de lectoras?
Todos los de Ingrid Díaz, en especial El lado Ciego del Amor (versión 2).