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⚡Mariposa closetera
Quisieron arruinar mi vida
Me ha llegado una pregunta que me hizo reír muchísimo, no porque fuera una mala pregunta o fuera ofensiva ni nada de eso.
“Nalle, ¿alguna vez te has enfrentado al odio? Porque veo que todo te va bien…”
Si ahora me va bien es porque antes me iba mal… y esas fueron las lecciones que me ayudaron a que ahora las cosas vayan viento en popa en mi vida.
Tuve que padecer para aprender. Del dolor surge la fuerza.
Y sí me han odiado. Mucho. (Luego te contaré como mi novia me odiaba en serio y todo el daño que salió de eso).
Pero… La primera vez que sentí que alguien me odiaba de verdad, fue en la secundaria.
¿Te imaginas lo que puede pasar en la autoestima de una niña de 12 años cuando el que le hace bullying es su maestro de matemáticas?
Este maldito narizón hijo del chamuco disfrutaba humillándome en clases, burlándose de mí y haciéndome quedar mal frente a mis compañeros.
Detestaba verme con las demás chicas del salón, yo creo que veía a leguas mi homosexualidad y por eso quería destruir cada célula de mí.
Y no creas que yo era una chamaca morbosa, solo era una niña de 12 años que corría y platicaba con sus demás compañeras, a las que nunca vi de forma inadecuada.
Eran mis amigas. Las quería a todas.
Y este maldito ser (en serio era un desgraciado) nunca perdía la oportunidad de decir que yo era la más estúpida de sus alumnas.
Claro que me iba muy mal en su materia, pero era por el terror que le tenía a ese maldito narizón. (Ya que cambié de escuela por culpa de ese desgraciado, me empezó a ir genial en matemáticas).
Lo gracioso fue que años después, este ente de mierda salió del closet y se transformó en una mariposa narizona.
Creo que se odiaba a sí mismo por ser una mariposa enjaulada y se desquitaba con su alumna de 12 años.
(Ah, qué bellos recuerdos de mi escuela católica, donde todo era misericordia y amor… mentira… fue el infierno esa pinche escuela).
La segunda persona que me odió abiertamente y con guerra declarada, también era un maestro pero de la universidad.
Y te voy a decir algo que es totalmente cierto (no lo digo proque me caiga mal ni nada)… este maestro era muy tonto. En serio, era de esos que no saben nada pero que se creen genios.
Tenía a sus favoritos del salón y en tres años que tuve materias con él, jamás me dirigió la palabra a excepción de cuando me entregaba mis exámenes o trabajos.
Siempre buscaba la forma de bajarme todos los puntos que pudiera. Hasta mis compañeros se dieron cuenta de su odio y se burlaban imaginando nuevas formas en que el maestro podía joderme la vida.
Cuando vio que en los exámenes me iba muy bien (siempre tuve el promedio más alto en sus materias), intentó bajarme puntos en los trabajos y ensayos que nos pedía.
En una ocasión mandó un único trabajo que valía 50 puntos. Me puso 5, porque según él “no investigué bien y lo hice todo a las carreras”. Y me reprobó.
Y esa fue la gota que derramó mi paciencia. Había dedicado semanas de mi vida a ese trabajo.
Le enseñé mi ensayo a otro profesor (coordinador de la carrera), que era un perfeccionista de mierda en cuanto a redacción, escritura e investigación. Siempre pedía calidad nivel Dios en su materia.
Cuando el segundo maestro terminó de leer mi ensayo, exigió que el maestro que me odiaba cambiara mi calificación y a partir de ese momento vigiló la forma en que me calificaba mi maestro odiador.
Y para molestar más al maestro amargado, mi maestro perfeccionista envió mi ensayo al periódico de mayor circulación para postularlo como candidato a publicación… Y lo publicaron.
El maestro que me odiaba casi se muere y desde entonces de plano ya no me hablaba.
El punto es que aunque muchas veces alguien nos odiará (y más de una persona, seguro) tú debes continuar con tu vida y no perder de vista tus objetivos.
El odio de los demás no define lo que eres. Y el odio daña más al que lo siente que a quien va dirigido.
Mi primer maestro, el narizón closetero, reflejaba en mí el odio que sentía por él mismo. Y aunque por eso terminé cambiándome de escuela, luego me benefició porque mis calificaciones se fueron para arriba y en mi nuevo colegio encontré a un maestro de literatura que me animó en mi pasión por escribir.
Ahí gané.
Y el segundo profesor yo creo que me odiaba porque me veía como la competencia de sus favoritos y aunque en la universidad me llevé a todos de calle (perdón por sonar presumida, pero sí), luego me decepcioné de la carrera y preferí dedicarme a lo que de verdad me gusta: la escribición.
Así que también ahí gané.
Si alguien te odia mucho ahora y sientes que su odio te está jodiendo la vida, intenta alejarte y ver hacia el futuro.
Saca fuerza de ese odio.
Mi esposa tiene una frase, su favorita: la mejor venganza es el éxito.
Así que creo que mi venganza está completa.
¡Te escribo mañana!
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