⚡Rockera come mamuts

Regalos del corazón


Mi esposa y yo no acostumbramos darnos regalos. 

O sea, sí nos hemos dado algunos pero normalmente en las fechas importantes o festivas preferimos compartir alguna experiencia juntas.

Pero quiero contarte la historia de nuestros regalos…

Ella estudió derecho… dos veces (luego te cuento ese chiste) y durante un tiempo se metió a realizar sus prácticas a un despacho.

Ingrid no tenía auto, así que viajaba en transporte público, bajaba y caminaba como un millón de cuadras hasta el despacho.

Cuando me contaba eso, yo sabía que el regalo ideal sería un termo de esos que podían mantener enteros los hielos por horas.

(Porque mi esposa detesta el agua al tiempo, debe estar heladísima para que la tome)

El problema era que las dos estábamos en quiebra. Jodidas, jodidas.

Yo apenas había entrado a trabajar a una oficina de gobierno y estaba esperando ansiosa mi primer pago.

¿Y sabes qué hice con él? Le compré el dichoso termo 

Hasta hoy mi esposa dice que es el mejor regalo que le han dado. 

Aún lo tiene y sigue siendo su compañero de trabajo. Lo mantiene en su escritorio todos los días y creo que le hace recordar todo lo que hemos logrado.

Luego, cuando ya vivíamos juntas y acabábamos de lanzar uno de nuestros primeros negocios (que no sabíamos si funcionaría) pensé que podía comprarle un regalo para su cumpleaños, que estaba muy cerca.

Sabía cuál era el regalo perfecto, pero en ese entonces no teníamos nada “seguro” y mi temor era gastar un dinero que luego tal vez íbamos a necesitar.

Pero yo sabía que el regalo le encantaría. Y además lo merecía. Había trabajado muchísimo montando aquel emprendimiento.

Sabía que ella no se “sentiría mal” porque yo usara ese dinero para su regalo de cumpleaños. 

Era algo que ella deseaba mucho pero no quería hacer una compra imprudente en ese momento en que no sabíamos si nos iría bien.

Pero yo, que siempre gasto y luego pienso, decidí que sí, que merecía ese regalo. Así que se lo compré y lo oculté de ella hasta el día de su cumpleaños

Y cuando abrió esa pequeña cajita que no pesaba nada y vio lo que era, puso una cara de felicidad que supe que no había cometido un error al comprar eso.


Aquí debes de saber que mi esposa ama leer. En serio, ella adora leer y leer. Su día perfecto es estar en la playa leyendo. 

Si le das a elegir entre joyas, ropas, cosas o libros, ella escogerá los libros.

Lo demás no le impresiona. Pero un libro la enloquece.

Por eso el Kindle que le regalé es una de sus cosas favoritas. Se lo lleva a todas partes. Tiene cientos de libros en esa pequeña cosita.



Por otro lado, el primer 14 de febrero juntas ella me regaló una caja de mamuts, mis chocolates favoritos.

Me fascinaron porque, en realidad, ninguna tenía dinero y esos pequeños detalles eran comprados con todo lo que tenía.

Luego, años después,  viendo que yo también amo leer y para que tuviera mi propia biblioteca, me regaló un Kindle con todas mis historias favoritas incluidas.

El año pasado, el día de mi cumpleaños, se paró un camión de Amazon en la puerta. Mi esposa me dijo “sal a ver, seguro es para ti”.

Corrí como loca para recibir la pesada cajota.


Me sentí como una niñita en navidad. Salté de emoción cuando vi que era la batería eléctrica que me había obsesionado por meses.


Seguro no lo sabes, pero en mi juventud estuve en una banda, y aunque ahí tocaba la guitarra, también me apasiona la batería.

La historia de nuestros regalos es como un recorrido de abajo hacia arriba y me encanta. Porque hemos luchado mucho juntas. 

Hemos soñado y construido.

Y creo que de eso se trata una pareja. De compartir los sueños más locos e increíbles y trabajar juntas por ellos.


Dicen por ahí que el 59% de los divorciados menciona al dinero como uno de los problemas que los llevaron a la separación.

Y por eso creo que hablar del dinero en pareja es importante.



Hay mucha violencia económica en las relaciones y es un mal del que debemos tener cuidado.


Nunca hagas sentir mal a tu pareja si gana menos que tú. Tampoco permitas que tu chica te humille por este tema.

Los acuerdos económicos en la pareja son fundamentales.

Si una tiene un trabajo de 12 horas para que la otra se quede en casa a construir una empresa, y luego ese negocio se dispara a las nubes, el éxito es de las dos.

Porque las dos hicieron lo que debían para conseguirlo.

Así se trabaja en equipo. Así se apoya, se crece y se es feliz: con acuerdos y comunicación.

No tengas miedo de hablar de dinero con tu chica. 

Y si ahora no tienes tanto como para darle las estrellas, puedes comprarle una caja de mamuts, te aseguro que un día ella recordará eso con mucho amor y te dirá: por eso me casé contigo.



¡Te escribo mañana!


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