⚡¿Maldita interesada?

Primera cita


¿Recuerdas que te dije que me gusta mucho una serie llamada Cómo conocí a tu madre?

Pues hay un capítulo donde Ted está decidiendo con qué chica salir y le pide a sus amigos que opinen. 

Empieza a describir cómo le fue en la primera cita con estas chavas y describe a una casi perfecta, mientras que a la otra le da una sola cualidad: “ella pagó la cuenta”.

Sus amigos votan por la chica que parece perfecta y Ted argumenta “si, pero la otra pagó la cuenta. Pa-go  la  cuen-ta”.

Yo entiendo perfectamente a Ted y voto por la que pagó la cuenta ¿por qué? 

Ahora te lo explico.

Siempre tuve relaciones con chavas que esperaban que yo pagara todas las cosas. Y yo, como buena estúpida, siempre adopté el papel de la que paga.

Por mi pendejez me la pasaba pagando cuentas de cenas, salidas, despensas, idas al dentista, etc. 

Siempre andaba pagando todo. ¿Tenía dinero? Ni madres.

¿Cómo lo hacía? Ni idea.

Pero siempre pagaba. Toda mi miserable quincena se iba en pagos que no eran míos.

Por un lado eso me hacía sentir “la poderosa” y hasta faroleaba frente a mi novia en turno: “no mi amor, no te preocupes, yo te lo pago”.

Pendeja era mi segundo nombre.

Y entonces tuve una primera cita con una chica que acababa de conocer (luego te cuento a detalle esa historia).

No tenía ni un peso para esa cita y estaba algo preocupada. Pero sabía que podía usar  mi arma secreta: mi tarjeta de crédito.

(Nunca uses esas cosas del diablo a menos que puedas pagar el total de la mensualidad).

El caso es que fui a esa cita poniéndole 100 pesitos de gasolina a mi mini coche (que andaba de milagro porque nunca le daba mantenimiento).

Llegué a la cita, que era en una ciudad a 20 minutos de la mía. Los detalles de ese encuentro te los cuento luego, ahora pasaré directo a la cena.

Ahí estábamos una frente a la otra. 

Obviamente me gustó esta niña y estaba pensando en cómo hacerle para no verme tan miserable pero tampoco quería pedir muchas cosas para comer, no tenía para pagar.

Ella tomó la palabra y pidió un platillo extra grande y dos frappes jumbo. De inmediato mis ojos se fueron a la fila de precios y sentí que mi alma gritaba. Pensé: “ni modo, tarjetazo y a ver cómo pagar el siguiente mes”.

Mientras traían la comida, empezamos a charlar de varias cosas y cuando nos entregaron el pedido y la cuenta… ella sacó dinero y pagó todo.

Enseguida le dije: Oye, yo pago.

Y ella respondió: No, tú ya viniste hasta aquí, me toca pagar la cena.

Tal vez piensas que exagero al decirte que este gesto me pareció súper lindo, pero en serio, ese simple acto me dijo mucho de esta chica.

Por primera vez estaba frente a alguien que no era abusiva, y también se sintió bonito recibir en lugar de dar.

Me sentí apoyada y comprendida…. y comí con gusto porque tenía hambre, la verdad.

Y no digo esto desde un ángulo de “chica interesada”, sino por los motivos que te expliqué arriba.

Porque creo que cuando uno está en pareja, hay que ser justo eso, “pareja”.

Y mis relaciones anteriores habían sido muy disparejas.

Esta chava desde el comienzo fue solidaria, comprensiva y como ninguna de las dos tenía demasiado, compartimos gastos. Un día me tocaba ir a visitarla y luego ella venía.

Tratamos de que a ninguna se le cargaran los gastos.

Por eso apoyo a Ted, porque a veces un simple acto dice más que mil palabras. Y sentirse respaldada, apoyada y comprendida, enamora.

Yo sigo enamorada de esa chica, que justo ahora está sentada junto a mi meciendo a nuestra hija.

Han pasado casi seis años desde esa primera cita y sigo sintiendo que ella es mi pareja perfecta, porque me apoya, me entiende y me impulsa a hacer todo lo que me hace feliz.

Espero que tengas a tu lado a alguien que no solo te pida, sino que también te de, que te consienta y que te haga sentir “pareja”.

Y si aún no tienes a esa chica, entonces no te preocupes. Como dice otra frase de Cómo conocí a tu madre:

Ella se acerca y está llegando lo más rápido que puede.

¡Te escribo mañana!

❤️Besos, Nalle.

P.D. Sabías que…  Gabriel García Marquez iba a ser abogado y no escritor, ya que sus padres lo obligaron a meterse a esa carrera… que afortunadamente abandonó para dedicarse al periodismo y a la escritura.

De la que se salvó.

P.D.2. Ya varias chicas me enviaron sus historias de amor y desamor para que las comparta en esta newsletter, así que pronto te contaré la primera, está buenísima.

Si deseas compartir alguna anécdota, me la envías, obvio todo es anónimo.