⚡Las bocas que pude besar

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El miedo hace que no vivas o disfrutes cosas.

Lo más chistoso es que el miedo lo aprendemos.

La prueba la tengo con mi hija.

Esa chamaca no le tiene miedo a nada.

Se lanza, come lo que sea, brinca, grita, corre, se tira, le vale todo.

Si te fijas, así son todos los niños.

Y si lo piensas… wey esa es nuestra naturaleza.

Un niño viene en blanco, su hoja está vacía.

Los adultos somos los que escribimos en su hoja y lo vamos formando.

Pero regresando a la naturaleza, lo nuestro es vivir sin miedo.

¿Con esto te estoy diciendo que corras en la orilla de un volcán activo?

No, no mames.

Solo digo que a veces dejamos que el miedo nos paralice.

Cuando era joven, popular y guitarrista, tocaba en una banda.

Salimos “de gira” varias veces.

Y no sabes la cantidad de chicas guapas que se nos acercaban.

No sabes la cantidad de bocas que pude haber besado.

Pero era bien pinche cobarde y las dejé ir.

Por miedo, porque en ese entonces “nadie sabía que era lesbana”. Jaja, oilooo.

Y prefería reprimirme.

Preferí aplastarme en un rincón a observar como mis compañeros vivían aventuras y yo seguía paralizada.

Y eso nos pasa en tooodos los aspectos de nuestra vida.

Se nos arruga el asterisco.

Y pasan los años...

Y la vida…

Y morimos.

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