⚡La manzana prohibida

.... y Juanga


Hoy domingo, día del señor de arriba (o de abajo, que las satánicas también son bien recibidas en esta newsletter), quiero abrirte mi corazón.

Te hablaré de religión y no porque quiera evangelizarte, que cada quien cree o no cree lo que se le pegue la gana…

Te hablaré sobre mi familia ultra católica y cómo llevaron mi salida del closet, matrimonio y maternidad homoparental.

Para empezar debo dejar muy claro la clase de católicos que hay en mi familia. No son de los que van a misa algunas veces o solo encienden veladoras y ya.

Mi familia está formada por gente que va a misa cada domingo (y entre semana también), que es parte del coro, del grupo de liturgia, del grupo interno de las parroquias que organizan el día de Pascua, la misa de navidad, etc, etc.

Muchos familiares son ministros de la eucaristía (esos que te dan la comunión), tenemos una monja (que es bien malévola y no debería ser monja, la verdad), músicos que hacen cantos y los donan a las iglesias etc, etc, etc.

Ese nivel de catolicismo.

Crecí entre esos grupos, metida en el coro, en liturgia, en apostolados adolescentes, fui a una escuela católica por años… y siempre tuve esa pelea interna de “chinga, lo que siento está mal”.

Como te había dicho antes, en mi pueblito no se hablaba de la homosexualidad, mucho menos en mi familia. Ni siquiera sabía que existía una palabra para eso de que a una chica le gusten otras chicas.

Por lo tanto, no tuve con quién hablar sobre lo que sentía. Y creo que muchas lectoras aquí han pasado por lo mismo.

El caso es que fui creciendo y dándome cuenta que la religión no es sinónimo de verdad y mucho menos de amor. 

Ahí, en la iglesia y en mi escuela católica, descubrí lo que era la hipcrecía y la discriminación hacia los diferetnes o los que menos tienen.

Y me fui alejando de una institución que predicaba una cosa y hacía otra…

Me di cuenta que desde el inicio hasta el final de la misa se repetía una frase: eres culpable,  culpable, culpable…

Pecado, pecado, pecado…

Muy poco del mensaje de amors y más del mensaje de sentirnos culpables hasta de haber nacido con “la marca original”  (eso de la manzana de la pobre Eva).

Llegó un punto en que dejé de ir a la iglesia, claro que como ya vivía en otra ciudad, mi mamá no podía regañarme.

Luego empezaron las citas, las chicas, y llegó el verdadero amor a mi vida.

Las únicas personas con las que “salí del closet” fueron mis tres o cuatro amigos y mis papás.

Para los demás apliqué la de Juan Gabriel “lo que se ve no se pregunta mi ciela”.

Nunca hice una declaración frente a mi familia (solo una vez les di con todo en el grupo de whatsApp, te cuento luego), y cuando les presenté a Ingrid fue muy claro qué lugar tenía en mi vida.

Poco a poco, en cada reunión familiar, se fueron adaptando a ella. Muchas primas y tías no tuvieron ningún inconveniente en “aceptarla”. En realidad nadie fue grosero o grosera (solo mi tía la monja, pero ella de por sí es mamona).

Se enteraron de que vivíamos juntas y les valió madre.

Se enteraron que esperábamos bebé y gritaron de alegría.

Les mandamos la invitación a la boda y todos asistieron y me regresaron todo el bullying qué les he hecho toda la vida.

Lo que quiero decirte es que si mi familia, que es la más devota y conservadora del universo, estuvo en mi boda y adora a mi hija nacida en un matrimonio homoparental, entonces hay algo más fuerte que cualquier creencia o prejuicio: el amor.

Tal vez sientas rechazo por parte de tu familia ahora, pero solo debes seguir adelante. Ellos se harán a la idea y el amor terminará venciendo.

A veces creo que ellos mismos son víctimas de la ignorancia. Como se han tragado todo lo que se dice por ahí de la comunidad, andan todos alterados con este tema.

Pero cuando lo ven de cerca y dicen: “ah chinga, son iguales a mí, lloran, cagan, van al cine, pagan impuestos, odian a su jefe… es lo mismo”... Ahí se les quita un peso de encima y pasa algo maravilloso: les vales madre jajaja.

Tal vez no creas lo que te digo, tal vez el rechazo que sientes de tu familia duele mucho, pero quiero decirte algo: imponte.

Sé más fuerte que cualquier cosa y fiel a ti y lo que sientes.

Tu vida es tuya, y mientras la vivas con dignidad, todo lo demás se acomodará.

Tal vez pasen años no lo sé, pero llegará un punto en que entenderás que la vida se trata de ser feliz… y de amar mucho.

Te conté mi historia familiar porque cuando me preguntan cómo le hice para tener la vida de mis sueños solo tengo una respuesta: me impuse.

Ese es mi secreto.

¡Te escribo mañana!

❤️ Besotes para ti.

P.D. Sabías qué… ❔ Existen dos países del mundo donde no existe Coca Cola: Corea del Norte y Cuba…

Y aunque puedes pensar “ay pobrecitos, no tienen Coca”... En realidad son muy afortunados por no tener esa cochinada en su país.

(Lástima de la crisis humanitaria que enfrentan, ojalá mejoren las cosas para ellos… Pero sin Coca por favor).

Agua, solo toma agua. De nada.