⚡Gracias a la POLÍTICA lo tengo todo

Y hablo en serio

Mira, lo peor que puedes SER, es intensa.

Dramática.

Exagerada.

Las relaciones bien y bonitas son prácticas. Nada de dramas ni toxicidades.

Y tener una relación llena de dramatismo… digamos que puede corregirse si las dos quieren y ponen de su parte.

Pero hay algo mejor que corregir: evitar.

Hoy te contaré la historia de la chica que enloqueció por la política:

Hace unos años conocí a una chava (en la misma red social donde meses después conocería a Ingrid, mi ahora esposa).

Le tiré uno de esos típicos anzuelos de: ¿Oye, de casualidad eres pariente de Fulanita?

Y ella: no.

Yo: Ah, ok. Disculpa, te confundí.

Y de ahí el choro, ya sabes.

El caso es que la invité a salir y dijo que sí. Todo bien, normal, lo que se hace en las citas con niñas decentes.

Luego otra salida.

En su coche, en el mío.

Cena, comida, paseo.

No pasó nada romántico ni sexual, te lo aclaro antes de que empieces a pensar en cosas que no son.

Pero las dos sabíamos que si las cosas iban “bien”, aquella amistad se volvería una relación.

O sea, sabíamos que no íbamos a ser amigas para toda la vida. 

Era caernos bien y “formalizar” o de plano dejar de vernos.

Entonces…

Un día estaba en mi casa y una compañera de trabajo me dijo que mi entonces jefe había dado una declaración sobre un político al que apoyaba.

Obviamente nuestro trabajo como esclavas era compartir toooodo lo que mi jefe decía o hacía.

Así que compartí esa declaración y ya. 

Menos de una hora después ya había ardido troya.

Esta chica con la que salía me mandó como un millón de mensajes diciéndome hasta de lo que me iba a morir.

Resulta que ella simpatizaba con el opositor político del sujeto al que mi jefe apoyaba.

Y por ese pedo me agarro a mentadas de madre mientras yo ni siquiera sabía quienes eran los aludidos, ni me importaba.

Pero ahí descubrí cosas que me ayudaron a ahorrarme tiempo.

Primera:  Esta chava estaba loca.

Segunda: Era muy intensa por temas que ella ni podía controlar. 

O sea, no era nada personal con ella, se enojó por algo que compartí sobre alguien hablando de otra persona que resultó el rival de su candidato.

Tercero: Era agresiva.

Porque sacó todo su repertorio de insultos en todos los mensajes que me mandó.

Cuando me di cuenta que no era una broma, que de verdad estaba emputada… empecé a reír.

Me pareció super patético que alguien perdiera el tiempo peleando por la política. 

Además, era bien fácil evitar todo eso.

Si me hubiera escuchado antes de insultarme o me hubiera preguntado si tenía afinidad por alguna ideología política…

Le hubiera dicho que no.

Que eso solo era por trabajo y ya. 

Seguro no hubiera habido problemas ni se le hubiera salido el alma de camionero emputado que tenía en el fondo.

Aunque viéndolo de manera objetiva, al “terminar” con ella estuve libre para salir con otras chicas y…

Después de salir con una chica más en un par de ocasiones…. fue que conocí a Ingrid.

O sea, si esta loca por la política no se hubiera ofendido, tal vez hubiera seguido saliendo con ella… pero se ofendió (gracias a Kaiosama) y cuatro meses después Ingrid llegó y empezó la vida maravillosa que tengo ahora.

Así que en este momento solo debo agradecerle a la política por sacar lo peor de alguien, ya que gracias a eso pude pasar a algo más, algo mejor.

Por eso te digo que no seas intensa, eso cansa, da pena ajena.

Y te puede pasar lo mismo que a la chica loca de esta historia, que se perdió de un partidazo (o sea yo).

¡Di no al dramatismo por favor! ¡De nada!

¡Te escribo mañana!

P.D: Estos días te daré una noticia que lo cambiará todo. 

Si deseas seguir al cambio, que bueno, sino, pues también.