⚡La cagamos

El Planeta de los Simios


Hoy quiero regalarte uno de los consejos más grandes que puedo darte. 

Ojalá a todos nos dieran este consejo a temprana edad.

Ahí te va.

No seas changa.

Fin del consejo.

Nos leemos mañana.

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Eh, creíste. No he acabado.

¿A qué me refiero con “no seas changa”?

Bueno, es obvio que no eres una mona, sería muy raro que lo fueses y pudieras leer esto. Y como no estamos en el Planeta de los Simios, te voy a explicar a qué me refiero con mi consejo.

Ya te he hablado de una prima que se casó sin querer casarse y que tuvo una bebé sin querer tenerla…

Bueno, eso de “no ser changa” lo aprendí por ella.

Debido a su situación abrumadora (su marido la dejó porque descubrió que tampoco quería una hija), su falta de empleo y casa propia, Ingrid (sí, fue su culpa) me dijo un día:

“Oye y si le rentamos un departamento y le conseguimos trabajo con X persona”.

Y yo, pendejamente, dije: “No mames, que buena idea”.

Le propusimos ayudarle a rentar un lugar propio, donde ella y su hija podían vivir y cambiar el entorno en el que estaban. 

Le dijimos que nosotras pagaríamos los primeros meses de renta y ya que tuviera dinero ella se haría cargo. 

Además, hablamos con X persona para solicitarle el trabajo (aunque sabíamos que no estaba capacitada para eso… es medio mensa, ya había quebrado en un mes un negocio que le regalamos).

La llevamos a ver departamentos y justo cuando creímos que teníamos el lugar perfecto, ella pidió uno más caro.

Le dije: Oye, este es perfecto para ustedes dos.

Y que no, que quería uno más caro para que su perro pudiera tener más espacio. Habló con el señor pidiéndole el otro departamento caro, que YA estaba rentado.

Ella, terca, insistió en que se lo dieran y que no se lo entregaran a la pareja que acababa de apartarlo.

Ingrid y yo solo observamos lo que hacía y ahí nos dimos cuenta que la habíamos cagado.

Enseguida le dije a Ingrid: “esta bruta nos va a dejar mal con X persona porque no la va a armar en el trabajo y además es mamona”.

Al final la llevamos a su casa y le dije que siguiera buscando por su lado y que nos avisara. Luego, esa noche me mandó un mensaje para decirme que se sentía mal por dejar el lugar en donde estaba viviendo. Obvio yo le contesté con un “ok” porque estaba hasta la madre y no quería hablar.

Ahí empezó a insultarme diciendo (entre otras cosas) que yo era una persona muy fría  y que nunca iba a cambiar.

Y yo así de: sí, sí, yo soy fría y tú eres una bruta.

Ya no le respondí nada, aunque luego me mandó mensaje para pedirme perdón porque claro, recordó que de mi cartera iba a salir el dinero para su puto departamento.

¿Qué hice después de eso, siendo yo una persona bien madura y sabia? Dejé en visto sus disculpas.

Le llamé a X persona y le dije que muchas gracias pero que ya no se ocuparía el puesto de trabajo. (¿Te imaginas si también quebraba ese negocio?)

Desarmé todo en menos de 5 minutos.

Luego, al día siguiente vi a un amigo psicólogo para echarnos una copita y le conté lo que había pasado.

Él me dijo: “Te voy a contar una historia. Había una vez un chango que andaba por ahí en las ramas. Entonces vio a un pez en el agua moviéndose y pensó que el pez se estaba ahogando. Apurado, bajó por el pez y lo sacó del agua. El pez se murió. Hay personas que son como ese pez, hay que dejarlas en el agua”.

Y yo: “Pero su vida es un asco”.

Él: ¿Ella te pidió ayuda o tú fuiste a querer sacarla del agua?

Y ahí me explotó la cabeza. 

Ella nunca me había pedido ayuda, yo vi su realidad horrible viviendo en una casa ajena, con una hija que no quiere, sin trabajo, sin dinero, y fui como changa a sacarla del agua.

A partir de ese momento decidí jamás ser changa con nadie. Aunque pudiera “resolver” su problema en diez minutos. 

Si alguien no pide ayuda es porque muchas veces no quiere ser ayudado, a veces la gente se queja no para que la ayudes, sino para que la escuches y ya.

Es normal que cuando queremos a alguien queramos ponerle todo en bandeja de plata o de oro, pero hacer eso nos puede salir muy mal.

Tal vez el problema es que nadie debería tener atajos porque así no valorará las cosas.

Tal vez el chiste es que cada quien se rompa la madre para obtener lo que quiere. 

Y si de verdad quiere ayuda la pedirá y sabrá aprovecharla.

Por eso hoy domingo de hueva quiero invitarte a que no saques a ningún pez del agua, solo lo vas a matar.

Por cierto, ¿sabes quién SÍ solicita tu ayuda? ¡Yo! Ayúdame recomendando o compartiendo esta newsletter. Puedes reenviar este mail a tus amigas lectoras para que se suscriban a nallemendez.com 

¡Te escribo mañana!

❤️ Besos, Nalle.

P.D.2. Sabías qué… ❔Carles Dickens estaba tan obsesionado con los cadáveres que gran parte de su tiempo la pasaba en la morgue de París. 

(Hablando de París, ¿estás viendo los juegos olímpicos?)