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⚡De nuevo tú
FINAL, FINAL, ¿FINAL?
En esta newsletter comparto historias y anécdotas todos los días.
Hoy toca el turno a la historia que estoy publicando aquí, vamos en el capítulo 15 y si eres nueva no entenderás ni madres.
Si quieres leer los primeros capítulos puedes hacerlo en este ENLACE , ahí están, son gratis. Y si no quieres, pues también.
De nuevo tú
Capítulo 15
Kay no se consideraba una persona religiosa. Es más, a veces dudaba de la existencia de un ser divino. Pero en ese momento se sentía agradecida con quien fuera que estuviera ahí arriba, en el caso de que todo eso fuera real. Lo era, ¿verdad?
Miró a la hermosa mujer al otro lado de la enorme oficina, que hablaba con otro criminólogo sobre un problema con un expediente. Cuando Marsel le había pedido que la acompañara, Kay no lo había pensado dos veces. Ella iría a donde Marsel se lo pidiera. Y ahí estaba, con una carpeta en la mano intentando ayudar a su… amiga a resolver el desastre en esa oficina.
Clavó la mirada en las hojas que tenía en sus manos y trató de concentrarse en lo que estaba leyendo, cosa que le parecía casi imposible, ya que su mente era bombardeada por los recuerdos de lo que había pasado un par de horas atrás: Marsel la había besado. Le había confesado que estuvo enamorada de ella y que aún sentía algo.
Sonrió como estúpida con la cara oculta entre el expediente, incapaz de contener su felicidad. Levantó la vista hacia Marsel, que en ese justo instante volteó hacia ella. Cuando esos ojos dorados la miraron, Kay se sintió desnuda ante su intensidad. La sonrisa de Marsel fue como si le inyectaran mil años de vida. Se sentía emocionada, alucinada… Era real, ¿verdad?
—¿Todo bien? —le preguntó Marsel, que se había acercado al escritorio donde estaba.
—Sí, estoy terminando aquí —dijo cerrando el expediente y colocándolo sobre un cerro de otros casos.
—Perdón, no creí que esto fuera tan caótico y tan tardado —se disculpó Marsel mirando su reloj—. ¿Quieres que te lleve de regreso a tu hotel…?
—Claro que no —respondió ella con una sonrisa—. Te esperaré.
—Es que… —Marsel se inclinó más hacia ella y bajó el volumen de su voz—. No sé a qué hora salga de aquí. Estamos algo atrasados con todo esto.
—¿Quieres que me vaya?
—¡Por supuesto que no! Pero es injusto que te pongas a trabajar en cosas que no deberías.
—Me gusta ayudarte —dijo Kay tomando otro expediente del cerro de los que faltaban revisar—. Además, si me permite usted, señorita criminóloga… tengo la solución a sus problemas…
—¿Ah sí? —Marsel se mordió el labio y la miró con suspicacia—. Ilústreme, señorita Dahuss.
—Bien… —Kay se paró junto a Marsel y abrió el expediente para enseñarle algo—. Mira, para no tardar tanto con las clasificaciones que necesitas solo debes… —Se fijó que Marsel no miraba lo que le estaba mostrando—. ¿Qué haces?
—Es que… hueles delicioso… —Las mejillas de Marsel se pusieron muy rojas—. Perdón, continúa…
Pero ya no quería continuar con eso, solo quería besar de nuevo a esa mujer. Sin embargo, se sentía incapaz de volver a hacerlo y menos con los compañeros de Marsel ahí metidos.
—Te gusta desconcentrarme —susurró para que solo su… amiga la escuchara—. Solo debes revisar que… —Una mano subió por su espalda, haciendo que se estremeciera—. Oye, no me estás ayudando…
—Ven… —Marsel la jaló de la mano y la llevó a su oficina privada, donde bajó rápidamente las cortinas para cubrir las paredes de cristal y tener algo de privacidad—. ¿Crees que eres la única que no se puede concentrar?
La cercanía de Marsel inmediatamente la puso nerviosa. Y es que no le resultaba tan fácil volver a provocar un beso entre ambas, aunque lo deseara con desesperación.
—Pues te vi bastante concentrada regañando a tu equipo.
—Ya ni me lo recuerdes… No creo que podamos terminar a tiempo con la clasificación que quiere el gobierno. No somos tantos y el día solo tiene 24 horas. Perdón por traerte. Creo que me emocioné y… no quería separarme de ti tan rápido después de…
—¿Besarnos? —Terminó ella con una sonrisa al ver la timidez repentina de Marsel—. Yo tampoco quería separarme de ti, así que… aquí estamos…
—Aquí estamos… —dijo Marsel acercando su rostro al de ella. Kay sintió la respiración de la mujer golpeando su piel antes de que unos labios rozaran con suavidad los suyos por un breve momento—. Creo que debemos hablar sobre esto, ¿no crees?
—¿En serio sabes qué decir? Porque yo no. —Tener a esa mujer tan cerca hacía que su cerebro se atrofiara. Solo podía pensar en acorralarla contra el escritorio y…
—Me parece que deberíamos aclarar lo que está pasando… Al menos a mí me gustaría hacerlo.
—¿Ahora?
Marsel iba a responder pero unas fuertes voces les hicieron recordar que estaban entre un caos laboral.
—Lo más pronto posible —dijo Marsel suspirando con cansancio—. Hace mucho que no duermo más de cinco horas. No sé en qué estaba pensando cuando acepté este proyecto.
—Solo falta un poco más de organización, eso es todo. Mira, puedes avanzar rápido si haces esto… —dijo Kay tomando uno de los tantos expedientes que tenía Marsel en su escritorio para mostrarle un truco para realizar la clasificación de internos que el gobierno pedía.
Dos horas después Marsel había dado instrucciones a los demás con lo que Kay le había enseñado, y el equipo había logrado bajar de manera significativa la enorme carga de trabajo que tenían.
—Eres un sol —le dijo a Kay la chica de gafas.
—Eh… Gracias, Bety.
—¿Y cuánto tiempo estarás en la ciudad? —preguntó la chica con las mejillas sonrojadas.
—Estaré de manera indefinida… Tengo algo muy importante aquí —dijo ella mirando de reojo a Marsel.
—Y… Perdón por la pregunta pero… ¿La vida tan ocupada que llevas te permite tener una relación con alguien?
Kay nunca había visto una cara tan roja y adivinó que esa pregunta en realidad ocultaba otra.
—Claro, solo debo organizar bien mis tiempos para estar con mi… novia —terminó Kay sintiéndose un poco rara por decir eso. Lo que había ocurrido entre Marsel y ella aún no tenía nombre y no sabía exactamente lo que pasaría a partir de ese momento.
—Creo que podemos rendirnos hoy —dijo Marsel desde el otro escritorio. Tras algunos gritos de victoria, los demás recogieron sus cosas lo más rápido que pudieron y salieron casi corriendo de ahí.
—Te ves muy cansada —comentó al acercarse a Marsel.
—Siento que estoy casi muerta.
—No digas eso.
Marsel le sonrió y la observó un momento antes de decir:
—¿Irás a mi departamento conmigo? —Aquello tomó con la guardia baja a Kay, haciendo que Marsel soltara una carcajada—. O si prefieres te puedo llevar a tu hotel…
Ella negó con la cabeza.
—Te gusta ponerme en aprietos, ¿verdad?
—Un poco. Sí.
—Pues… Si nos vamos por la practicidad, tu departamento queda más cerca…
—Una excusa muy buena, aunque… —Marsel le tomó la mano—. No necesitas ninguna para ir conmigo.
—Es bueno saber eso. Y creo que deberías sentarte mientras yo voy por tus cosas.
Marsel se lanzó sobre una silla y esperó a que ella se encargara de lo demás. También se sentía cansada, pero notaba que Marsel estaba a punto de desfallecer. Tratando de hacer sentir mejor a la mujer, cargó sus cosas y se ofreció a conducir hasta el departamento, cosa que fue un acierto pues durante el camino Marsel se quedó dormida. Kay la observó mientras esperaba su turno para avanzar en un semáforo con luz roja. Durante muchos años había pensado en Marsel, se había preguntado si estaría bien, si sería feliz, si había hecho lo correcto al alejarse de ella… Y en ese momento tenía las respuestas a todas sus dudas acumuladas. Lo que más le pesaba era el error que había cometido al abandonarla. al no haber sido sincera y decirle todo lo que sentía.
Cuando llegaron al departamento, Kay tenía la firme intención de no volver a ocultarle nada a Marsel. Sabía que debían tener una charla para aclarar muy bien lo que sentían y lo que querían hacer con eso. Y ella estaba dispuesta a tomarse el asunto con toda la seriedad y compromiso que podía. Había llegado el momento que tanto había deseado.
Marsel bajó del vehículo más dormida que despierta, así que Kay la guió hasta el departamento, donde la mujer fue directo a la habitación jalando a Kay de la mano.
—Oye… sé que esto no es lo que teníamos en mente pero no puedo más —dijo Marsel al salir del baño con un diminuto short y una playera para dormir.
—E-esta bien. —Nunca había visto a Marsel vestida así. La observó de pies a cabeza, mientras la chica le sonreía coqueta.
—Puedes usar el baño o cambiarte aquí…
—¿Y tentarte con este cuerpo sexy? Mejor el baño.
Eso era como un sueño, como una de sus fantasías más morbosas. Estaba a punto de meterse a la cama con Marsel… Se miró en el espejo y se dio un golpecito en la cara para calmar sus nervios. «Solo dormiremos juntas, no pasará nada más», pensó al regresar a la habitación.
Rodeó la cama y observó a Marsel que hizo a un lado las cobijas para invitarla a entrar. Con las tripas bailando, Kay se subió al colchón.
—Entonces… —Marsel le sonrió.
—Eh, descansa… —dijo ella con la cara ardiendo. Pero ninguna se movió, solo se quedaron mirándose a los ojos.
—Esto es mejor a como lo imaginaba.
—¿Me imaginaste contigo en tu cama?
—Obvio sí —dijo Marsel con cara traviesa—. Y no precisamente durmiendo… —Aquella confesión hizo que a Kay le ardieran hasta las orejas. Intentó mirar hacia otro lado pero le fue imposible. Su corazón golpeaba fuerte y solo podía pensar en desnudar a Marsel—. Me encanta cuando te pones nerviosa —dijo aquella acercándose más.
—Es que… en teoría solo vamos a dormir pero me dices todo esto y… mi mente se aturde.
—Perdón, no lo puedo evitar. —Marsel giró más hacia ella y le acarició el rostro—. Apenas puedo creer que…
—¿Sea real? Yo también he sentido eso estas últimas horas. Pero creo que… —Kay se acercó a Marsel y la besó con suavidad—. Esto… es… muy… real…
Su cuerpo empezaba a arder y sus ganas eran más fuertes que su timidez. Deslizó la mano bajo las cobijas hasta encontrar la cintura de Marsel. Con suavidad, llevó la caricia hasta la pierna de la mujer, que exhaló un suspiro.
—En serio… vas a matarme… —Marsel la sujetó del rostro y se recostó sobre el colchón, jalando a Kay, que quedó sobre ella.
No sabía lo que estaba pasando, solo sentía un cuerpo bajo el suyo, una piel contra la suya. Unos ojos húmedos la miraban.
—¿Qué sucede?
—Solo… —Marsel parecía buscar las palabras adecuadas—. Estuve muy enamorada de ti, Kay. En serio, estuve loca por ti. Y ahora que volviste… Todo eso… Me enamoré de ti otra vez. Enloquecí de nuevo por ti. Si tú también sientes algo, quiero que estemos juntas.
La felicidad que sintió en ese momento no había forma de explicarla. Sonrió como nunca antes lo había hecho mientras una fuerza enorme le abarcó el pecho.
—Claro que siento algo, ¿no lo ves? Estoy totalmente enamorada de ti, Marsel. Eres lo que más me importa en la vida y no pienso arruinarlo de nuevo. Quiero todo contigo.
—¿Lo juras?
—Lo juro.
Marsel soltó un grito de felicidad y la abrazó. Kay sintió las piernas de la mujer rodeando su cintura mientras ella le daba un beso en su mejilla.
—Me alegra escuchar eso —dijo Marsel buscando su boca. Kay respondió de inmediato, sellando su juramento con un beso que decía todo lo que nunca podrían explicar las palabras.
Estaba presa contra el cuerpo de Marsel, que seguía devorando sus labios, haciendo que a Kay se le nublara la mente.
—Si quieres que te deje dormir, debemos parar ahora. Después no podré…
—Ya no quiero dormir —dijo Marsel entre besos—. He esperado diez años por ti, Kay. Quiero… Necesito que me toques…
Kay ya no pudo pensar más. Todo desapareció, solo existían esa cama y ellas. Se olvidó del pasado. Dejó de preocuparse por el futuro. Lo que realmente deseaba era lo que tenía ahí en ese momento. La mujer de su vida estaba lista para entregarse y ella también estaba lista. Solo quería vivir eso. Lo demás la tenía sin cuidado. No le importaban las giras, las conferencias o ser la mejor. Ahí era donde realmente quería estar. Marsel era lo único que deseaba, ella era su hogar.
Lentamente, fue quitándole la ropa a esa diosa que la miraba con deseo. Las manos de Marsel subieron por su espalda y le arrancaron la ropa también. El contacto de sus cuerpos desnudos la hizo suspirar y lanzarse de nuevo a los labios de Marsel.
—Creo que… deberíamos reportarnos enfermas mañana… —dijo mordiendo el labio inferior de su novia.
—Es… una… excelente idea —respondió Marsel jadeando mientras Kay deslizaba una mano por su cuerpo—. Me gustas así.
—¿Así cómo?
—Apasionada…
Kay sonrió, totalmente fascinada por aquellos ojos dorados que la miraban como nunca nadie lo había hecho. Se inclinó para recibir otro beso.
—Te amo, Marsel —dijo contra los labios de su novia—. Y planeo hacer el amor contigo por el resto de mi vida.
—Mas te vale, Kay Dahuss. Mas te vale.
FIN
¿Fin? ¿En serio?
En cuanto pase el huracán (el que está llegando a Yucatán justo ahora) te diré cómo recibir gratis capítulos extra de esta historia (la escena de amor completa, por ejemplo).
Mientras tanto… FIN.
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