⚡Enamorarse apendeja y tengo pruebas paa demostrarlo

Lee CAP UNO


Antes de contarte lo de hoy…

… quiero decirte que ayer envié una pequeña historia que puedes leer dando click en el enlace de la p.d.

Es algo que se me ocurrió mientras estaba en el baño… bañándome obviamente, no pienses otra cosa.

Bueno, el caso es que te la dejo como postrecito adelantado mientras  llega la historia GRANDE.

Entonces…

Admito que he estado enamorada varias veces en la vida.

Porque enamorarse es fácil.

Esa emoción, las tripas bailando en tu estómago… la sensación en tu piel cuando tocas a esa chica “por accidente”...

Creo que el enamoramiento es un derecho humano.

Todos deberían sentir eso al menos una vez en su vida.

Porque la verdad, es algo rico. Sabroso.

Ahora, si nos vamos a la parte física, enamorarse no es más que muchas cosas químicas pasando en tu cuerpo.

Es un batido de hormonas que hace que te broten las mariposas.

PEROOOO…

Aunque la sensación es rica, lo que hacemos por estar apendejadas, digo, enamoradas, puede ser malo.

Una vez me enamoré de una chica que me engañó desde el comienzo.

Pero no “engañar” de poner los cuernos, sino que inventó una vida que no era cierta.

Me contó mil historias de su familia, de ella, del vecino, del perro de la calle y todas resultaron falsas.

Lo terrible fue que le creí.

Quedamos en vernos en la Ciudad de México pues habíamos admitido que nos gustábamos y queríamos ver si podíamos tener algo.

Entonces fui a CDMX aprovechando que mi mejor amigo estaba ahí por cosas de la universidad.

Llegué a su departamento y esperé ahí a la chica que me juró que ya estaba en camino.

Luego, dijo que ya estaba yendo al depa…

Pero las horas pasaban y ella no aparecía.

Y se hizo muy tarde.

Ella me dijo que estaba perdida, que no reconocía el lugar.

Obvio me asusté muchísimo pues ya era medianoche.

Yo estaba desesperada leyendo sus mensajes asustados. Intentaba orientarla para que pudiera llegar…

Y de repente dejó de contestarme.

Entré en pánico.

Mi amigo me decía: “es mentira, no vino a CDMX”.

Y yo: “si vino, está por aquí cerca, perdida. Hay que ir a buscarla”’.

Obviamente no tenía forma de saber dónde estaba.

Creo que en ese entonces ni existía eso de mandar la ubicación. 

Fue hace como mil años.

El caso es que amaneció y me mandó un mensaje donde decía que se había regresado a su ciudad.

Y ahí supe que me había visto la cara.

Me la había pasado toda la noche pensando que ella estaba muerta tirada en un barranco, cuando en realidad, la chica nunca había salido de su casa.

La odié en secreto

A mí amigo no le dije nada. No quería sus sermones (ya luego me los dio… todavía me sigue regañando por esto).

Y no quería sermones porque ya me sentía lo suficientemente pendeja.

Pero pasó algo peor: me hice la mensa y fingí creerle a la chica.

En mi defensa debo decirte que yo estaba mal. Estaba desesperada por que alguien me amara.

Y por eso estaba dispuesta a aceptar a quien sea.  Incluso a una mentirosa. 

Nunca le reclamé nada. Solo fui a verla a su casa (tiempo después de esta historia) y permití que me tratara mal por mucho tiempo.

Dejé que me siguiera mintiendo.

Dejé que me sacara dinero.

Dejé que me manipulara.

Te lo repito: yo estaba bien pendeja. 

MUY pendeja. 

DEMASIADO pendeja.

Lo más culero fue el tiempo que perdí con una chica que no me amaba ni un poquito.

Pues claro, si ni yo me amaba, ¿cómo iba a amarme alguien más?

Desafortunadamente para ella, se me fue quitando lo pendeja y un día la mandé alv (a la vagina).

El día que la dejé, fue el más feliz de mi vida.

Ya había ganado confianza, había descubierto que a las chicas les gustaban varias cosas de mi…

Y fue cuando empecé con mi etapa de putería.

¿Estoy orgullosa de eso?

No.

Bueno si.

Un poco.

En esa etapa me divertí mucho.

También me rompieron el corazón un par de veces.

Pero eso está bien, ya que aprendí muchísimo de todo eso.

Además tengo exceso de material para mis historias y para esta newsletter.

Por eso, si quieres ser escritora, sal a que te rompan la madre, el corazón y que te estafen un poco.

Colecciona momentos pendejos y malas decisiones. 

Seguro un día todo eso te ayudará a escribir una buena historia (como LA HISTORIA que pronto podrás leer -si quieres eh, que nadie está obligada a leerla-).

De todo lo que me ha pasado en la vida, lo bueno y lo malo. De lo peor incluso… de todo eso te puedo decir una cosa: las risas no faltaron.

¡Te escribo mañana!

P.D.2. Lee De Nuevo Tú aquí. (Pronto más capítulos disponibles).

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