⚡No queríamos casarnos

*****


Casarnos no era una prioridad para nosotras.

Aunque todo el mundo nos preguntaba “¿para cuándo la  boda?”

Nosotras no le veíamos mucho sentido.

Nos decían que tal vez le teníamos miedo al compromiso.

¿En serio?

¿En serio un papel cambia eso?

Mira, si tu pareja te vale cacahuate, eso lo sientes con o sin papel.

Si te sientes comprometido para toda la vida, eso lo sientes con o sin papel.

Nosotras nos comprometimos desde el noviazgo.

Nunca quisimos jugar.

Ni verle la cara a la otra.

Y cuando nos mudamos juntas sentimos que eso ya era estar casadas.

Nunca pensamos “aaay, si nos va mal pues a la  chingada rápido y ya”.

Ni en los momentos después de discutir  pensamos en terminar las cosas así nada más.

Hay  que echarle ganas aunque no haya papelito de por medio.

Y si, nos casamos, con firma, fiesta y todo.

Pero fue por que le vimos algo útil: darle nuestros apellidos a nuestra hija.

Era un requisito para poder reconocer a Miranda legalmente como hija de las dos.

Y sin pensarlo demasiado (porque no había nada que considerar) pusimos fecha y nos casamos.

Y se sintió todo igual que antes.

El mismo amor y compromiso 

Si la amas, tómala en serio desde el minuto 1.

Y nunca veas tu relación como algo desechable.  

Si piensas así ya tienes un pie afuera.

Pd. Otro momento en que pensamos que hubiera sido mejor casarnos, fue cuando iba a nacer nuestra hija. 

Obviamente Ingrid se puso  nerviosa por la cesárea, luego te cuento esa historia.