- nallemendez.com
- Posts
- ⚡Chamaca mocosa
⚡Chamaca mocosa
No seas como mi prima
Estos días estoy de visita en la casa de mis papás por una fiesta familiar, cosa que a algunas personas seguro les gusta. Pero si te llamas Nalle Méndez seguro lo odias.
Y no es que deteste a mi familia, pero sí. Un poco, ¿para qué lo niego? Aunque no a todos, solo a algunos tíos que se creen genios y están más tarados que un trol en las mazmorras.
Bueno, estábamos todos en la comida familiar y una prima (de tercer, cuarto o quinto grado, no lo sé muy bien porque aquí se invitan a las fiestas hasta a los tataraprimos), dijo la siguiente pendejada: “Ay mamá, ya soy mayor de edad puedo hacer lo que quiera”.
Esta chamaca mocosa tiene 18 años, los cumplió apenas. Cuando dijo eso yo solté una carcajada y ella me miró feo.
Le dije bien gentil como suelo ser: “En la adultez es cuando MENOS puedes hacer lo que quieres. Haces lo que debes”.
Eso pasa, ¿no? Cuando somos jóvenes y estúpidos nos morimos por librarnos del yugo de nuestros padres, porque “ellos son lo que no nos dejan ser”.
Y la mayoría de las veces al crecer e independizarnos, regresamos llorando a pedirle a mamá que nos prepare una sopita porque la que nosotros hacemos sabe a caldo de pies.
Sé que muchas chicas jóvenes leen esto y por eso quiero decirles que disfruten lo que están viviendo AHORA, porque si piensan que ser mayor es andar de aquí para allá gastando dinero, bebiendo y bailando… pues no mijas, así no es.
O sea sí puede ser así, pero no dura. Las responsabilidades llegan, todos los amigos se van casando o volviendo papás y la espalda ya no aguanta lo mismo.
Un día te importará más comprar sartenes que embriagarte cada sábado. Eso es la adultez.
Y hay un ritual que seguro pasarás, el que marcará tu inicio en esto de “señorismo”.
¿Has visto películas medievales de caballeros y todo eso? Pues para ser un caballero (con armadura y esas cosas) debe ser otro caballero quien te nombre.
Pues así pasa cuando te vuelves una señora. Un día tu mamá te dirá con voz solemne... “oye, tráeme naranjas y limones de tu patio”.
Sentirás un viento como el de la Rosa de Guadalupe en tu rostro y responderás al llamado con un “sí mamá, ahora los bajo del árbol”. (Y te emocionará decir eso).
Mientras nadie te diga cosas como esa, mientras no te aloques viendo sartenes y plantas para tu casa, entonces no eres adulta. Solo una chamaca mocosa que cree que ser adulto es cumplir 18 años.
La adultez no la define una credencial de elector (o carnet de identidad o como le digan en tu país), sino la responsabilidad que adquieres, lo productiva que eres y las cosas que haces de forma independiente.
Así que cuidadito con soltar esas frases en una fiesta familiar, porque seguro una prima amargada como yo se burlará de ti.
¡Te escribo mañana!
P.D. Me llegaron muchos correos de gente infartada porque la historia que estoy publicando aquí ya va a terminar (si eres nueva puedes leer los 13 capítulos de la historia en este enlace , es gratis y solo tienes que leer para entender los capítulos que vienen).
A ver… Como no quiero que nadie se muera vamos a aclarar las cosas.
Primero, toda historia empieza y termina, así que en algún momento esta va a terminar. Si será en uno o dos capítulos no lo sé porque no los he escrito, sorry 😛
Generalmente publico dos capítulos a la semana, así que intenta que no se te caiga el pelo pensando que tendrás que esperar años para leer lo que falta.
Luego, anuncié que estoy preparando un regalo y una sorpresa.
El regalo llegará con el final de la historia y la sorpresa inmediatamente después… Creo.
Como dice Evelyn en “la Momia”: la paciencia es una virtud.
Así que sé virtuosa.
(Y no veas porno).