⚡ De nuevo tú

Cap.11

De nuevo tú

Capítulo 11

Presenciar entrevistas siempre le había fascinado y era muy común que incluyera ese tipo de prácticas en sus diplomados de criminología clínica, donde ponía a sus alumnos a realizar entrevistas a distintos tipos de internos.

Sin embargo, su nivel de fascinación en ese momento estaba al tope, admirando cómo aquella mujer al otro lado del cristal daba una cátedra de lo que debía hacerse. Esa era la Marsel que recordaba de la universidad, la que se plantaba frente a quien fuera con total seguridad y usaba sus palabras para quebrarlo, arrebatándole una confesión.

Se puso alerta cuando vio el estallido del hombre, que intentó defenderse del ataque de Marsel. Pero le fue imposible, ahí estaba aquel homicida revelando la ubicación de las demás chicas. Su amiga lo había logrado, ya podía cerrar el ciclo de dolor de las familias que habían perdido a sus hijas.

Kay se paró frente a la puerta que conectaba con la pequeña sala de entrevistas en cuanto vio que Marsel caminaba hacia la salida. La vio exhalar un suspiro.
 —Eso fue fabuloso —le dijo a la mujer, que parpadeó varias veces aunque Kay pudo notar una lágrima.

—Gracias, no lo hubiera logrado sin ti… Y también gracias por estar aquí hoy.
 Ella asintió.
 —Si no fuera un caso abierto te hubiera pedido permiso para mostrar esta diligencia en mi diplomado… Lo hiciste perfectamente.
 —¿Tal y como enseñaba la maestra Lulú?
 —Mucho mejor que lo que enseñaba Lulú…
 —Entonces… —Marsel miró a los dos investigadores que estaban con ellas en la habitación.
 —Iremos a la ubicación que ese tipo acaba de mencionar. Te avisaremos de cualquier novedad —comentó uno de los hombres antes de salir de ahí a toda prisa.
 —Creo que estoy a tiempo para llegar a mi primera clase… —dijo ella mirando su reloj—. ¿Estás bien?
 —Mejor que nunca. Y aún quiero pagarte por tu ayuda…
 —Ya lo hiciste, ¿recuerdas? Saltaste del bungee conmigo…
 —Siento que eso no fue suficiente ¡pero no significa que lo haré otra vez!! —Se apresuró a aclarar Marsel al ver su sonrisa maquiavélica—. Así que se me ocurre… una cena especial.
 —¿Cena especial? —Sintió un revoloteo en las tripas—. ¿A dónde quieres ir?
 —A mi departamento —dijo Marsel sonriendo—. Te prepararé la cena.
 —¿Sabes cocinar?
 —Por supuesto que no. Por eso será algo especial, me esforzaré más que nunca en la vida para demostrarte todo lo que tu ayuda significa para mí.
 Kay intentó no emocionarse demasiado ni sonreír tanto. Solo apretó los labios y dijo:

—Perfecto. ¿Cuándo?
 —Pues tengo muchísimo que hacer en la oficina esta semana, así que… ¿el sábado?
 —El sábado.
 —Sin falta, Kay. Y más te vale que no tengas reuniones con nadie ese día.

—¿Y si alguien del gobierno solicita una reunión conmigo? 

—No me interesa si te llama la mismísima Cristina San Román, tenemos una cita impostergable.
 Sus mejillas ardieron cuando escuchó eso, pero su amistad dependía de que Marsel nunca se enterara de sus sentimientos. Así que fingió que lo que diría a continuación no significaba absolutamente nada para ella.

—Es una cita, Marsel.

Esos días fueron tremendamente cansados para ella, pues además de atender a los tres grupos de su diplomado, asistía a la Secretaría de Seguridad cada tarde para las asesorías que estaba dando para mejorar el código de procedimientos periciales. 

Era muy importante que Castilnovo aprobara las leyes necesarias para asegurar las buenas prácticas en las investigaciones periciales, tanto en Cd. Montejo como en las demás ciudades dentro de su territorio.  Ella ponía especial atención en eso, ya que su reputación dependía precisamente de las recomendaciones que los gobiernos hacían sobre ella. Y siempre había procurado hacer todo de la manera más profesional y eficiente posible.

Y por estar tan ocupada y tan cansada es que se alegró muchísimo cuando su asistente se incorporó de nuevo al trabajo.
 —Extrañaba esto —dijo la chica sacando una lata de refresco del frigobar—. Estar tanto tiempo en casa ya me estaba poniendo histérica.
 —Tu madre te necesitaba… ¿cómo está?
 —Bien. Parece que por fin entendió que lo mejor que pudo pasarle es que ese cabrón se fuera con su amante.
 —Ese cabrón es tu padre…
 —¿Y eso qué? No le quita lo cabrón y culero. ¿O te parece justo que dejara a la mujer que lo amó y le dio tres hijas, por una colegiala de 22 años que conoció en el gimnasio hace tres meses?
 —¿Tres meses? Tu papá se mueve rápido.
 —Es un idiota, no fue su primera infidelidad  Mis hermanas se ocuparán de mi madre, así que… aquí me tienes. ¿Cómo va todo?
 —Es un caos llevadero… Aunque necesito que me ayudes con mi ropa, no he tenido tiempo de llevarla a la lavandería.
 —No te preocupes, tengo todo aquí —dijo la chica mostrando su celular—. En este lugar hay de todo…
 Mientras su asistente revisaba el desastre que tenía en su habitación, ella regresó a lo suyo. Contratar a esa chica, tres años atrás, había sido la mejor decisión de su vida.  Jocelyn se encargaba de resolverle todo en los lugares donde ella tenía que trabajar, haciendo que tuviera su enfoque en cumplir con lo que los gobiernos le solicitaban.
 —No olvides enviarle un regalo a mi madre…
 —¿Tampoco irás este año? Estamos a dos horas de su casa.
 Kay se encogió de hombros.
 —No congeniamos, lo sabes.
 Su asistente negó con la cabeza.
 —Una cosa es no congeniar y otra cosa es buscar excusas para nunca visitar a tu familia. Pero no te preocupes, tengo listo un lindo y costoso regalo de tu parte.
 —Genial —dijo ella sin apartar los ojos de su laptop.
 —¿Y cuando quieres que realice los trámites para tu nueva visa de trabajo? ¿Ya te mandaron los requisitos?
 —Ah… no.
 —¿No? —Jocelyn frunció el ceño—. Me contactaré con ellos de inmediato, ¿están locos o qué? Esas cosas tardan meses en aprobarse, si no la solicitamos ahora seguro se retrasará todo.

—No, no, Joz… Es que… en realidad aún no he aceptado el trabajo.

—¿Qué? —La cara que puso su asistente era como si de pronto no entendiera español.

—Eso… —No quería mirar a la chica, así que fingió estar leyendo un papel junto a ella—. Tengo que pensarlo…
 —¿Pensarlo? ¿Qué tienes que pensar? ¡Europa, Kay! ¡Un puesto en un gabinete! ¡Europa!
 —Solo… es un paso importante y…
 —¡Kay! ¡Europa! ¡Gabinete de seguridad!
 —Sí, sí, ya sé que es algo que siempre he querido, pero… —Se detuvo y observó a su asistente. No estaba segura de cómo explicar aquello—. Es que… No estoy segura… de… querer irme de aquí…
 La chica se acercó a ella y le tocó la frente.
 —¿Estás enferma? ¿Eres un clon?
 —No jodas —dijo ella alejando la mano de Jocelyn.
 —Es que no puedo creer lo que estás diciendo. O sea, Castilnovo es impresionante pero no es Europa, Kay.
 —Necesito tiempo para pensarlo.
 —¿Tiempo? Tienes que dar una respuesta antes de que acabe la semana, ¿lo recuerdas? Eso decía el correo. Ellos tienen que hacer el anuncio sobre ese puesto, no te esperarán toda la vida. Si no aceptas llamarán a alguien más.
 —Lo sé.
 —Ya, en serio, ¿qué te pasa?
 Kay miró sus manos, el suelo, el techo, la ventana y luego a su asistente.
 —Ahm… Hay… una mujer…
 —¿Una mujer? ¿Y eso qué?
 —Es una mujer importante para mí…
 Jocelyn abrió mucho los ojos.
 —A ver si entiendo… Estás dudando en aceptar el trabajo de tus sueños… ¿por una mujer? ¡¿Estás loca?! ¡¿Desde cuándo te importa tanto alguien?!
 Kay sintió mucha vergüenza.  En todo ese tiempo siempre le había dicho a Jocelyn que lo más importante era su carrera y en cada ocasión le había restado importancia a las mujeres de su vida.
 —Con ella es diferente… —dijo poniéndose de pie pues de repente se sintió muy nerviosa—. Le debo… La dejé una vez y…
 —¿La dejaste? ¿Fue tu novia?
 —No, sólo fuimos amigas. Pero desaparecí de su vida y ahora… Ella… No sé si podría alejarme de nuevo. Sé que al quedarme nada cambiará con ella, que solo seremos amigas pero…
 —¡Ay no! —Joceyn se tapó la boca con las manos un momento, totalmente sorprendida—. ¿Es Marsel?
 —¿Cómo lo…?
 —Soy tu asistente, ¿recuerdas? Tengo acceso a todos tus documentos y… Hace un tiempo vi una carpeta en tu drive…
 —¡¿Viste esa carpeta?! —Su cara le ardía mucho.
 —Tranquila, solo vi fotos tuyas con una misma chica… Supuse que ella era Marsel ya que la carpeta tenía ese nombre. Muy guapa, por cierto —terminó Jocelyn con una sonrisa.
 —No soy ninguna pervertida, solo quise conservar esas fotos…
 —Así que la famosa Marsel está aquí. Eso explica porque te ves tan neurótica y desconcentrada.
 —¿Qué?
 —Es la primera vez que parece que tu trabajo no te importa.
 —Claro que me importa.
 Jocelyn le lanzó su típica sonrisa irónica.
 —Pues date prisa en decidir si te lanzarás sobre ella,

—Pfff, no podría lanzarme sobre ella, es hetero.

—Entonces te mataré si decides quedarte solo para ser amiga de una hetero.
 —¿Y se supone que así me apoyas para tomar la mejor decisión?
 —¿De verdad quieres un consejo para eso?
 —No…
 —Te lo daré… —Su asistente la sujetó de los hombros y la zarandeó—. Lánzate a su boca ya y termina con eso. Si te rechaza me llamas y yo me encargo de asegurar nuestra vida en Europa. Si te acepta… entonces correré a rentar un departamento para ti en este lugar. Pero carajo, Kay. Haz algo.

Nunca había estado tan nerviosa en su vida. Ni en los exámenes, reuniones con ministros, presidentes, ponencias ante miles de personas, nunca.

Pero mientras se acercaba a ese edificio, solo podía sentir que su cuerpo era gelatina. La voz de Jocelyn sonaba en su mente y una parte de ella quería hacerlo, le quería confesar la verdad a Marsel y esperar a que la chica la rechazara. Así tendría un excelente pretexto para largarse de ahí. todo sería sencillo con el corazón roto.

Lo que la detenía era que tampoco se imaginaba viviendo con el desprecio de Marsel, con su odio. Recordó esas charlas de medianoche, en la penumbra, con Marsel muy pegada a ella, con sus piernas sobre las de ella… Marsel podría pensar que usaba esas ocasiones para alimentar sus fantasías. Podía creer que sacó ventaja de su confianza.

Su corazón golpeaba cada vez más fuerte, estaba mareada, con la boca seca. Cerró los ojos con fuerza y golpeó la puerta con los nudillos. Los pasos se acercaron rápido y la puerta se abrió.
 Marsel la recibió con una sonrisa y se recargó en el marco.
 —Tuve una semana terrible… No sabes lo feliz que me hace verte —dijo la mujer haciendo una ademán para dejarla pasar—. Dame eso…
 Kay dejó que su amiga le quitara la chamarra y la colgara en el perchero.
 —Huele bien… —dijo notando el aroma.

—Espero que sepa bien  o de lo contrario tendré que pedirte perdón por envenenarte.
 —Tampoco aprendí a cocinar, así que no te preocupes. He sobrevivido a mis propios venenos.
 —¿Quieres algo de tomar mientras esperamos a que se termine de hornear?
 Kay dudó, ya que no estaba segura de que meter alcohol a su cuerpo fuera buena idea teniendo en cuenta su estado emocional.
 —Eh… un trago nada más.
 Marsel fue hacia la barra de la cocina, haciendo que Kay suspirara al ver su forma de moverse al caminar. Desvió la mirada, horrorizada por lo frágil que se estaba volviendo ante esa mujer, ante lo importante que Marsel era para ella.

Entonces lo supo, tuvo claro lo que debía hacer con la oferta de trabajo. Mientras Marsel preparaba su bebida, Kay tecleó rápido un mensaje para Jocelyn.
 «¿Estás segura? Si hago esto no habrá vuelta atrás», leyó la inmediata respuesta de su asistente.

«Sí, hazlo YA. Esto se acaba ahora», envió totalmente decidida.
 

Continuará…
 

**Formato ajustado a los requerimientos de esta plataforma.

________—--------___________—--------___________—--------__________—--------_______

✅Si este capítulo te gustó, contesta con “ 😱 💔 ”

✅Si alguien te reenvió este correo y quieres formar parte de esta newsletter gratuita, solo debes registrarte en nallemendez.com

✅Threads, mi cuenta es ESTA.Instagram, mi cuenta es ESTA.