- nallemendez.com
- Posts
- ⚡Sueños eróticos
⚡Sueños eróticos
Chicas hermosas
Escribo esto en casa de mis suegros, donde la mamá de Ingrid acaba de llenarnos la panza con unos deliciosos panes de muerto recién horneados.
En un momento saldremos al centro de la ciudad, a ver los altares en el primer Día de Muertos de nuestra hija.
Esa es mi vida.
Nuestra familia anda de aquí para allá disfrutando siempre.
Ahora recuerdo cómo vivía ANTES de mis dos mujeres. Y esa vida me parece tan estúpida…
Cuando conocí a Ingrid solo me bastaron unos días pra saber que “era ella”.
Quería estar con ella todo el tiempo posible.
Muchos años.
Dejé todas las tonterías, maduré de golpe y me volví alguien mejor para merecer su amor.
Cuando nos fuimos a vivir juntas, las dos teníamos muy claro que era un compromiso que NO tomaríamos a la ligera.
No era “vamos a probar”.
Más bien fue “queremos esto para siempre”.
Y cuando nuestros amigos nos preguntaban “¿para cuándo la boda?” No teníamos una respuesta.
No necesitábamos una boda.
Aunque sí la queríamos, no era algo que sintiéramos que nos hiciera falta.
Es como cuando quieres hacer algo, pero la vida va pasando y no lo haces aunque lo sigues queriendo.
Así fue con nuestra boda.
Luego, cuando quedó embarazada, empezamos a informarnos sobre cómo registrar a nuestra hija con los apellidos de ambas.
Y nos dijeron que un requisito era casarnos.
Nos miramos y supimos que ya había llegado el momento.
La vida nos había alcanzado jajaja.
Decidimos que esperaríamos a que naciera nuestra bebé para casarnos.
Organizamos todo en una semana y nos casamos un miércoles.
Toda nuestra familia nos acompañó, incluso nuestra niña, que tenía mes y medio.
Y aquí diré algo controversial…. La verdad no sentí ninguna diferencia antes y después de casada.
El amor era el mismo.
El compromiso era el mismo.
La lealtad era la misma.
Tengo muchos amigos y amigas que le tienen miedo a casarse.
Creo que eso pasa cuando en realidad no estás seguro de tu relación ni de tu pareja.
Firmar un papel no es la gran cosa si ya tienes años amando y aceptando a tu chica.
No hay por qué temblar.
No hay porque dudar… a menos que en el fondo sepas que algo no va bien.
Si ese es tu caso, si sientes que algo nomás no cuaja, entonces sí, mejor NO te cases.
Pero si tu pareja y tú están seguras, si el compromiso y amor están ahí, entonces no tengan miedo.
Y si no se quieren casar porque sienten que es una costumbre tonta o no quieren gastar dinero en darles de comer a una bola de personas… pues no se casen.
Pero que el miedo no sea la razón.
Hoy no me arrepiento de haber vivido con Ingrid por casi seis años antes de casarnos.
Nunca hicimos las cosas de forma “tradicional”.
Siempre hicimos lo que sentíamos que era lo correcto en el momento que quisimos.
Justo eso decía nuestra invitación:
“En teoría hicimos todo al revés…
… pero en la práctica todo fue perfecto”.
Somos un par de chicas enamoradas, casadas y con una hija que todos los días se hace más fuerte (y patea más duro).
Nos casamos por amor pero sin prisas. La vida nos indicó el mejor momento para hacerlo.
Quiero que quede muy claro que ser una chica LGBT no es una condena para estar sola o ser rechazada.
Las chicas de la comunidad también podemos tenerlo todo.
Tú puedes tener lo que sueñas.
Quien te diga que no, petéalo. En serio, literalmente, petéalo.
Que nadie te arrebate lo que mereces.
No cometas los errores que cometió mi amiga Regina Leal, que está a punto de sacrificar su vida por…
Y se alejó de…
Pero cuando la ve, pasan cosas…
Lo sé, lo sé…. No tienes idea de lo que te estoy hablando.
Es la nueva historia que publicaré.
Tremenda. Intensa.
Con pasión. Malas decisiones.
Ironía. Tonterías.
Chicas hermosas.
Besos en la azotea.
Sueños eróticos.
La historia llegará en cuestión de horas.
¡Te escribo mañana!