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⚡ De nuevo tú
cap. 7
Si eres nueva te comento que aquí envío anécdotas, consejos e historias. Hoy toca el turno a la pequeña historia que estoy publicando.
Si quieres leer los primero seis capítulos puedes hacerlo en este ENLACE. Ve tranquila, aquí te espera el cap. 7.
De nuevo tú
Capítulo 7
El torbellino en su mente se desató cuando miró los ojos de Marsel después de lo que había dicho Pérez.
—Creo que bebiste demasiado, amigo —dijo Kayri regresando la atención al hombre.
—No, no… Estoy bien. —Pérez se bebió el contenido de su cerveza de un solo movimiento—. Dejaste ir a muchas, Kay, aún no entiendo cómo lo soportaste.
Hizo un gesto para que su amigo se callara, desesperada por evitar que dijera algo aún más comprometedor.
—¿Estabas... interesada en alguien? —le preguntó Marsel, haciendo que Kay sintiera su cara muy caliente.
—No es realidad —dijo con un hilo de voz.
—¡¿No?! —Pérez soltó una carcajada—. ¡Si te morías por…! —Entonces el hombre se tapó la boca y observó a Marsel con terror—. Creo que estoy mareado, no sé lo que digo, ¿quiénes son ustedes?
—Eres un idiota —le dijo Kay al hombre, que sacó su teléfono del bolsillo.
—Ah miren, me llaman. Seguro algo horrible pasó y me necesitan. —Pérez se levantó rápidamente y le hizo señales al mesero—. Me llevaré mi comida… ¿Tú pagas, verdad? —preguntó mirando a Kayri—. Creo que atenderé la llamada afuera mientras este joven empaca mi comida y me la lleva al estacionamiento.
Kay no pudo decir nada más, pues Pérez se alejó muy rápido. El mesero recogió su plato y se lo llevó a la cocina para ponerlo en un recipiente desechable.
—Perdona todo esto… —dijo sin atreverse a mirar a Marsel—. Nunca volveré a invitarlo.
—Te lo haría jurar pero sé que es tu amigo. Oye… —La chica habló con una voz tan suave que Kay sintió miedo de voltear hacia ella. Pero lo hizo. Una sonrisa tímida apareció en el rostro de Marsel—. ¿Si o no?
—¿Sí o no, qué?
—¿Estabas enamorada de alguien?
—Ahm… —Kay fingió estar eligiendo un pedazo de lechuga de su plato—. Creo… Es… No era para tanto en realidad, solo… me gustaba alguien… Nada importante…
Pero los ojos de Marsel sobre ella la hicieron sentirse descubierta. Aguantó la respiración por varios segundos esperando una reacción.
—Me hubiera encantado que me lo dijeras…
Todo a su alrededor había desaparecido. Ella no era nada, solo un ente incapaz de pensar cuando esa mujer la miraba así. Pudo notar cómo Marsel se acercó más a ella, haciendo que sus piernas temblaran.
—¿Q-qué?
—¿Quién era? ¿La conozco?
Entonces algo hizo click en su cerebro, recordando lo que había ocurrido en su habitación del hotel días atrás.
—No. No era de la escuela —soltó con toda la seguridad que podía—. Además… tú no quisiste decirme quien te gustaba, ¿recuerdas?
—¿Y por eso no me dirás? ¿Por venganza?
—Exacto.
—Entiendo… pero… supongamos que te digo mi secreto. ¿Me dirías el tuyo?
Pánico. Kay intentó hablar pero su garganta estaba cerrada. Carraspeó para romper el nudo y poder decir:
—Eso depende de tu secreto. ¿Y si es solo un secreto pequeño y sin importancia?
—¡¿Sin importancia?! —Marsel le dio un golpe juguetón en el brazo—. ¡Te morirías si lo supieras! —La chica pareció arrepentirse al instante en que dijo eso—. Es lo que me imagino… O sea para mí es muy importante, tal vez para ti no, pero en todo caso… Tal vez… ¿quieres postre?
Kay recibió todas las alertas que el lenguaje corporal de Marsel le envió. La chica estaba incómoda, como nunca antes la había visto. Por un segundo quiso seguir con eso, llevarlo hasta el final. Pero se contuvo. No había razón para presionar así a su amiga y tampoco quería tener que confesarle que la chica a la que amó con locura era ella.
—Claro, se me antoja algo dulce. Solo déjame acabar mi comida primero.
Cuando terminó de ducharse revisó su laptop para contestar varios correos que tenía pendientes. Sabía que los siguientes días serían maratónicos, por eso quería organizar muy bien su trabajo.
El único correo que no respondió fue el de una propuesta de trabajo en un país al otro lado del mundo, donde le ofrecían una fortuna si aceptaba formar parte del gabinete de seguridad del presidente. Decidió tomar esa decisión en otro momento, ya que no se sentía con ánimo.
A su mente volvió todo lo que había pasado esa tarde, cuando el estúpdio de Pérez había estado a punto de hacer que Marsel la odiara. Porque Kayri estaba segura de que si su amiga se enteraba de los sentimientos que había tenido por ella años atrás, se enojaría.
Habían compartido muchas cosas, muchos momentos a solas y Kay no quería que Marsel pensara que se había aprovechado de alguna forma de su amistad.
Aquellos años como estudiantes, todas esas salidas y charlas nocturnas estaban más presentes que nunca. Cuando decidió cortar comunicación con su amiga, creyó que bastaría para bajarla del pedestal en que la tenía. Pero diez años después se daba cuenta que Marsel seguía teniendo mucha importancia en su vida. Y esos días compartiendo cosas con ella hacían que viejas chispas saltaran.
Pero no podía ser amor. Eso había acabado. Ella tenía una vida que la esperaba, nuevos viajes y proyectos, nada debía cambiar. No quería atascarse de nuevo en un amor imposible.
Miró el expediente con el caso que Marsel le había entregado. Abrió las páginas y empezó a leer pues de repente había tenido una corazonada. Consultó unos datos y la emoción creció en ella. Lo había encontrado. Por fin tenía la clave para lograr la confesión de aquel sujeto. Quiso llamar a Marsel para decirle, pero entonces recordó lo que había dicho su amiga: aquel era un caso personal, tenía emociones involucradas. Así que lo mejor era hablar de eso en persona.
Intentó dormir para levantarse muy temprano al día siguiente y darle su teoría a su amiga. Le costó un poco más de lo habitual pero logró conciliar el sueño. Despertó apenas los rayos del sol empezaron a salir. Con prisa, se alistó y salió a la calle para alcanzar a la chica en su departamento.
Revisó la ubicación que Marsel le había enviado días antes cuando quedaron en cenar en casa pero luego el trabajo se los había impedido. Giró el volante y avanzó despacio observando los tres edificios adelante para identificar cuál sería el de su amiga.
Bajó rápido y cruzó la calle, totalmente feliz de ver la camioneta de Marsel afuera. La había alcanzado antes de salir para el trabajo. Subió las escaleras hasta la puerta de Marsel, pero justo cuando iba a tocar el timbre, la puerta se abrió.
Quedó frente a frente con la escena. Un hombre besaba la mejilla de Marsel.
—Nos vemos luego… —escuchó decir al sujeto.
Marsel giró hacia ella y abrió mucho los ojos al verla ahí. Kayri tuvo ganas de que la tragara la tierra… el infierno.
Continuará…
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