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⚡De nuevo tú
Cap. 5
Si eres observadora seguro te diste cuenta que ayer no mandé correo y confieso que fue mi culpa, ya que sabía que tendría un día muy ocupado y no tenía ningún mail de reserva.
Sin embargo, hoy aquí te dejo el capítulo cinco de la pequeña historia que estoy publicando en este espacio.
“Oye Nalle, yo soy nueva y no he leído los primeros cuatro capítulos de esa historia”.
Tranquila mi pequeña amazona, puedes leer los primeros capítulos en este ENLACE. Es gratis, así que ve a leer y luego vuelve aquí donde te estará esperando el capítulo 5.
Ahora sí me callo.
De nuevo tú
Capítulo cinco
Kary parpadeó varias veces sin tener idea de qué decir. Marsel estaba ahí… ¿para hablar de amor?
—¿Qué quiere decir eso? —preguntó al fin.
—No, así no… ¿Tienes alcohol aquí? —Marsel fue hacia el frigobar y empezó a revisarlo.
—¿Desde cuándo bebes? —La chica no respondió—. ¿Marsel?
—No bebo nunca, pero hoy tengo ganas de un trago contigo.
—¿Pasa algo? —Caminó detrás de su amiga, que salió al balcón y le entregó una cerveza.
—Solo estoy algo harta.
—¿De qué?
—De las citas.
—¿Cuántas citas has tenido este año?
Marsel dio un sorbo a su bebida y pensó un momento.
—Como tres.
—¿Y por eso estás harta? ¿Tres miserables citas en ocho meses?
—¡Oye! —Marsel la miró feo—. En mi defensa debo decir que odio las citas. Son tan... horribles. Siempre es lo mismo, «¿Dónde naciste?», «¿A qué te dedicas?», «¿Cuáles son tus pasatiempos?» ¡Las personas quieren saberlo todo de ti!
—Me parece que esa es la definición de «cita».. Se trata de conocer a la otra persona…
—¡Pero es tan aburrido!
—Tal vez deberías llevarlos a saltar al bungee…
—Pues hasta eso es más original que una cena con preguntas predecibles.
—La próxima vez, antes de la cita, puedes enviarle un mail con las preguntas más frecuentes y sus respuestas…
—Ja-ja… ¿Cómo son tus citas?
—Bueno… —Kay intentó recordar su historial amoroso—. En realidad bastante aburridas también… Ya sabes, charla, besos y sexo.
—¡Pffff! —Marsel la miró con curiosidad—. ¿Has tenido mucho sexo?
—Ahm… Solo estaba bromeando —dijo ella desviando la mirada.
—¡Oh, vamos! ¡Cuéntame! ¿En la universidad saliste con muchas? No recuerdo verte con alguien.
—No, no salí…
—¿Por qué?
«Porque estaba enamorada de ti», pensó Kay. Se mordió la lengua y trató de poner una expresión neutra, aunque era consciente del ardor en su cara.
—Bueno… Confieso que en el primer año salí un par de veces con una chica de administración pero no funcionó. No había química.
Marsel esbozó una sonrisa y miró hacia la ciudad mientras daba otro sorbo.
—La química es importante… yo… creo que no… La verdad no he sentido eso desde… —Marsel se quedó callada un momento y la observó de reojo.
—¿Samuel? Creí que lo suyo duraría para siempre.
Su amiga soltó una carcajada.
—Lo nuestro estaba destinado a morir desde que me puso el cuerno en la universidad…
—¿Y por qué lo perdonaste?
—Por estúpida. No me había dado cuenta… —Las mejillas de Marsel se enrojecieron—. Creí que eso era amor y… yo… Es que… Estaba confundida…
—¿Confundida? ¿Por qué? —Giró el cuerpo para poner toda su atención en su amiga, que estaba más roja que antes.
—Ahm… Pues… Había… alguien más…
—¿Qué?
—Me gustaba alguien más…
La sorpresa la dejó sin palabras. ¿Marsel estuvo interesada en alguien más en la universidad? ¡¿En quién?!
—Pero… Te morías por Samuel… ¿Alguien más? ¿Le pusiste el cuerno a tu novio?
La chica soltó otra carcajada y bebió más de su cerveza.
—No… Me gustaba alguien de la carrera y cuando Samuel me fue infiel… sentí alivio pues yo me veía como una traidora ante él. Pensé que me lo merecía por sentir cosas por otra persona…
—¿Y por eso lo perdonaste? ¿Por culpa?
—Él dijo que yo solo lo ignoraba y por eso buscó a la otra chica…
—¡Qué tontería!
—¡Sé que es una excusa barata! Pero tenía veinte años y creí que las cosas eran así. Me sentí mal porque sabía que eso era cierto: había descuidado nuestra relación por estar embelesada por alguien más.
—¿Y quien era? ¿Lo conozco?
Marsel negó con la cabeza.
—Ya no importa. Fue hace mucho tiempo…
—¿Pero lo conozco? ¡No me digas que es ese chico de rizos que nunca se bañaba!
—¡Ay no, claro que no!
—¿Entonces?
—Ya te dije que no importa.
—Si no importa deberías decirme.
—Fue hace años Kay, déjalo así. Prefiero no decirlo.
—¿Por qué no?
—Porque… —Marsel le sonrió—. No podrás creerlo.
—¡¿Era el profe de física?! ¡El pelón ese que te reprobó! Siempre creí que lo mirabas raro…
—¡¿De donde sacas eso?! ¡Yo nunca lo vi raro! ¡Y jamás me hubiera gustado!
—Pues me rindo…
—Haces bien. Nunca adivinarás…
Marsel sonrió de una manera tan hermosa y brillante que Kay sintió que envidiaba profundamente al tipo que había robado la atención de la chica en la universidad. ¿Quién sería? ¿Por qué nunca se dio cuenta de eso? ¿Por qué Marsel nunca se lo contó?
Quería preguntarle mil cosas a esa mujer pero se mantuvo en silencio parada junto a ella, las dos mirando las luces de la ciudad a sus pies.
Continuará…
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Y recuerda que para leer los primeros cuatro capítulos de esta historia solo debes ver en este ENLACE.