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⚡De nuevo tú
Capítulo tres
Capítulo tres.
Cuando abrió los ojos esa mañana pensó que todo lo que había vivido la noche anterior era solo un sueño. Pero mientras más avanzaba la jornada, se daba cuenta que no, aquello había sido real, Marsel y ella volvían a ser amigas.
Recordó el paseo que dieron después de la cena, donde la chica se había colgado de su brazo para caminar por la avenida para contarle diez mil cosas que se había perdido durante esos años de ausencia.
Se enteró del destino de varios ex amigos de la universidad y de todo lo que había pasado en la vida de Marsel hasta llegar al trabajo que tenía en ese momento. Pero lo que quería saber desesperadamente era si la chica salía con alguien. Sin embargo, no se sintió capaz de afrontar la respuesta. Aún no sabía si podría resistir un “sí” o un “no”.
Porque siendo sincera con ella misma, Kay tenía muy claro que Marsel le gustaba mucho, aunque tal vez el amor había desaparecido, la atracción seguía ahí. Y eso la hacía sentir muy nerviosa.
Terminó su reunión del medio día, donde por fin fijó la fecha para iniciar con el diplomado que daría a todas las fuerzas de seguridad de la región. Estaba saliendo del edificio cuando su celular empezó a sonar.
Sonrió como boba al ver el nombre en la pantalla.
—Quiero hablar con la licenciada Kayri Dahuss por favor... —dijo una voz juguetona al otro lado de la línea.
—La licenciada está algo ocupada justo en este momento, ¿quién la busca?
—Una simple mortal que desea tomar un café…
—¿Un café? Marsel, sabes que odio el café…
—Por eso dije que yo deseo el café… a ti te daré un vaso de agua helada.
—Eso suena perfecto —dijo quitándole los seguros al auto que había rentado—. ¿Paso por ti?
—En realidad estoy cerca de tu hotel…
—Es que estoy fuera… pero puedo ir para allá. Te veo en la puerta en quince minutos.
Fueron los minutos más largos de su vida. No podía dejar de sonreír y esa sonrisa se amplió cuando una camioneta blanca paró frente a ella y el cristal polarizado bajó, revelando a una hermosa mujer al volante.
—¿A dónde la llevo señorita?
—A donde quieras… —dijo ella subiendo al vehículo.
—Esperaba que dijeras eso porque en realidad esto es un secuestro... Necesito tu ayuda. —Marsel salió a la avenida
—¿Para qué?
—Un caso urgente… dicen por ahí que eres la mejor criminóloga clínica…
—¡¿Dicen por ahí?! ¡Carajo, soy la mejor!
—Tu modestia es impresionante… —La camioneta tomó el carril para salir de la ciudad—. Espero poder pagarte tu asesoría en esto… ¿Cuánto cobras?
—En realidad eso depende de las horas… —Miró su reloj con expresión seria—. Ya está corriendo el tiempo.
—Uuff pues esperemos que el gobierno no quede en bancarrota por este servicio. Pero antes… —Marsel detuvo la camioneta en un semáforo y se estiró para alcanzar algo en el asiento trasero: era una botella de agua fría—. Lo prometido.
Kayri soltó una carcajada y abrió la botella para beber un sorbo.
—Tú si sabes cómo consentirme… aunque esto no te garantiza ningún descuento en mis servicios.
—Bueno… —Marsel pisó el acelerador y esbozó una sonrisa pícara—. Tendré que encontrar una manera de pagarte.
El tono de voz de la chica hizo que Kairy sintiera un escalofrío. Miró por la ventana para que el sonrojo en sus mejillas no se notara y pensó que con mucho gusto dejaría que esa mujer la llevara hasta donde quisiera.
El paseo terminó en la penitenciaría federal número 3, donde Kay ingresó junto a Marsel para realizar una entrevista. Se quedó observando como la expresión y lenguaje corporal de su amiga cambiaban por completo al estar en esa pequeña sala de entrevistas.
Se mantuvo al otro lado del cristal para dejar que Marsel se hiciera cargo de llevar a cabo la diligencia. Un sujeto enorme y con aire despreocupado entró a la sala, donde fue esposado a la mesa.
Marsel empezó a hablar, haciendo que Kayri tuviera que luchar con su impulso de concentrarse únicamente en la forma en que esos labios se movían. Debía centrar su atención en el sujeto, leerlo bien.
Mientras los minutos pasaban era evidente que a Marsel se le estaba haciendo muy difícil lograr un avance. No podría obtener la información necesaria a menos que lograra encontrar un punto donde quebrarlo.
Después de varios minutos la chica salió de la sala con la expresión seria que había mantenido desde que llegaron.
—¿Qué opinas? —le preguntó Marsel.
—Es un sujeto muy interesante… y muy astuto. ¿Hace cuánto que trabajas con él?
—Un mes... y no he logrado mucho.
—Tal vez hay algo que no has visto. —Le quitó el expediente a Marsel y empezó a leer—. ¿Has intentado abordarlo desde su narcisismo?
—Si fuera tan fácil no te hubiera traído. —Marsel le sonrió con pesar—. ¿Crees que puedas ayudarme?
—¿Como en los exámenes de la universidad?
—Aún te amo por eso…
El corazón de Kay dio un salto triple con un grado de dificultad de diez mil al escuchar aquello. Fingió que se concentraba en las hojas del expediente.
—Tendré que llevarme esto para estudiarlo un poco, ¿puedo?
—Claro, pero… —Marsel le tocó el brazo, haciendo que Kay la mirara—. En serio quiero concretar un pago por tus servicios.
—No es necesario…
—Sí lo es. Esto es trabajo…
—Me parece que este caso es un asunto personal para ti, ¿verdad?
Marsel abrió mucho los ojos.
—¿Cómo sabes eso?
—Por tu lenguaje corporal…. ¿Entonces?
Marsel sonrió con melancolía.
—Conocía a una de sus víctimas…
—No hay nada más que decir. Te ayudaré.
—¿Me dirás tu cuota?
Kary pensó un momento.
—Una cena, ese es mi costo.
—¿Una cena? Kay hablo en serio.
—Yo también.
Marsel negó con la cabeza.
—Déjame pagarte por esto. Si no pones un precio lo haré yo.
Kayri se acercó a Marsel, quedando muy cerca de ella. Respiró hondo antes de decir:
—Solo hay una cosa que deseo de ti.
Continuará…
*Formato ajustado a los requerimientos de esta newsletter.
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Hey, hey, hey.
Muchas gracias a todas las nuevas lectoras que se apuntaron a la newsletter, que está creciendo como espuma de tarro de cerveza.
Hoy tocó un capítulo de esta pequeña historia que estoy subiendo. Este es el capítulo tres, pero si quieres leer los anteriores, puedes hacerlo en este enlace.
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