⚡Cuernos y corazones rotos

Pelea infernal

¡Hola! Les doy la bienvenida a todas las chicas nuevas en esta newsletter, espero que se la pasen bien leyendo estas cartitas coquetas.

Hoy quiero hablar de algo muy importante respecto a las relaciones y por qué muchas veces aguantamos que nos traten como 💩 (caquita, popó, mierdecita pues).

¿Has escuchado hablar del “coste hundido”?

Es un sesgo psicológico que…



“¡¿Sesgo psicológico?! Nalle, ¿de qué diablos me estás hablando? ¡¡¡Yo vine por las historias de mujeres besándose!!!”

Espera, espera, que todo cobrará sentido si me dejas explicarte esto tan sencillo.

Existe una cosa curiosa que hace nuestro bendito cerebro a lo que muchos llaman el “sesgo del coste hundido”.

Traducido en lenguaje para humanos, este sesgo hace que le demos mucho valor a algo en lo que hemos invertido esfuerzo, dinero, tiempo, emociones, etc.

Por ejemplo, si te has pasado los últimos meses yendo al gym para quedar bien sabrosa, lo pensarás dos veces cuando tu amiga te invite a tragar una pizza y a echar chismesito.

Preferirás echar ese chismesito pero sin tanta harina y calorías, pues pensarás en el esfuerzo que te ha costado mantener la disciplina de ir todos los días al gym.

¿Ya adivinaste en qué otro escenario aplicamos lo del “coste hundido”? Exacto, en las relaciones.

Y es aquí cuando entra la historia de hoy, más bien dos historias.

Historia uno.

Y vas a odiarme seguro, pero esta es una historia cuyos protagonistas son hetero.

Ella y él llevaban juntos 5 años. Ella dijo que cuando lo conoció este vato casi ni se bañaba, que se vestía horrible y ella lo fue “puliendo”.

Él tenía un sueldo bastante holgado que les permitió comprarse un terrenito de 30 hectáreas y camionetas (sin vender drogas, solo es programador).

Ella, administradora, dejó su trabajo en cuanto se embarazó, tres años después de iniciar su relación. 

Durante el embarazo él le puso el cuerno y ella lo perdonó porque no podía dejarlo con una niña en camino.

La niña nació y a los poquitos meses él se fue… Ella estaba furiosa, porque “tanto que le invertí a ese estúpido y ahora otra lo va a disfrutar”.

Y no creas que se refería a la parte del dinero (porque la familia de ella tiene más), sino a que ella argumenta que lo hizo crecer en varios aspecto, sobre todo el  económico al poner en orden sus finanzas.

Además, lo relacionó con personas digamos “influyentes”, lo hizo vestirse mejor y hasta logró que le gustara bañarse.

Lo que llama la atención es que entre su rabia ella nunca ha mencionado algo como “es que yo lo amo” o algo así. Simplemente dice cosas como “le di mucho”, “invertí demasiado en el estúpido”.

Porque lo que le duele es eso, el tiempo, esfuerzo y emociones invertidas. Por eso le perdonó los cuernos, por el bendito coste hundido.

Y por eso muchas veces nosotras dejamos pasar situaciones tóxicas.

Y aquí viene…

Historia dos.

Aquí te cuento algo que viví con una ex. Cuando cumplimos dos años de relación saqué el tema de vivir juntas.

Ella me dijo que lo iba a pensar. Los meses pasaron, le volví a preguntar para buscar un departamento para las dos.

Y aunque yo, pendejamente, buscaba esto con ella, en mi interior no estaba muy convencida pues no me caía tan bien jajaja.

Pero pensaba que si la dejaba, tendría que empezar de nuevo con otra chica y con ella ya iba por los tres años… (Puras pendejadas en mi cabeza).

En una de esas tuvimos un pleito infernal porque ella me gritó que jamás en la vida se saldría de casa de su mamá, que no quería vivir conmigo, ni tener familia conmigo ni nada conmigo.

Y yo le pregunté amablemente:  ¡¡¡¿Y por qué demonios sigues aquí??!!!

Y ella me dijo las palabras más horribles que alguien puede responder a esa pregunta: “No lo sé”.

Si me hubiera dicho: “por tu espectacular cuerpo”, “por los besos tan ricos que das”, “porque pagas mis cuentas”, lo que sea… 

Pero ese “no lo sé…”.

Lo peor fue que luego de que se me pasó el coraje, admití que yo tampoco tenía idea de porqué estaba con ella. 

Y terminamos.

Pasé por alto muchas cosas por el temor de tirar a la basura todo lo que había puesto en esa relación. Creí que se irían reparando las cosas, pero jamás sucedió eso.

Al contrario, cada día crecía más la caca a nuestro alrededor hasta que nos ahogó…

Por eso te invito a pensar si estás en una relación solo por el coste hundido. Si toleras cosas solo porque “ya le invertiste mucho”.

Y si no lo estás, piensa en tus amigas. Si alguna de ellas está viviendo el coste hundido, puedes darle este sermón de mi parte y fastidiarla.

¡Te escribo mañana!

❤️Besos, Nalle.

P.D. ¿Sabías que en marketing se usa muchísimo lo del coste hundido para hacerte comprar más cosas que no necesitas? 

Entrena bien a tu cerebro para que no caiga en este sesgo y acabes en una mala relación o peor… en el buró de crédito 😛

P.D.2. Invita a tus amigas a suscribirse a esta newsletter, solo deben registrarse en nallemendez.com  ❤️