- nallemendez.com
- Posts
- ⚡Lo que hago con mi vida
⚡Lo que hago con mi vida
Nunca dejes a una chica así
Mi día empieza a las 7:30 a.m. A esa hora ya estoy de pie gracias a las patadas que una mujercita me lanza para que me pare a jugar con ella.
(Obvio Ingrid la saca de su cuna y me la pone a lado para que sirva de mi despertador).
Nos salimos del cuarto para que mi esposa duerma un poco más, ya que ella atiende a nuestra hija por las noches y merece descansar.
Así nos la pasamos mi niña y yo un par de horas jugando. Ella lanza cosas, yo las levanto. Es como ir al gym pero mi pequeña entrenadora no tiene ni una pizca de piedad.
Luego, me convierto en chef. Le preparo su desayuno. La pongo en su sillita, le doy papilla y su leche mientras le hago muecas para que abra la boca.
Y luego empieza la odisea, el momento de dormirla.
Aquí es cuando saco la poderosa hamaca y a merecernos. Me siento, la pongo en mis piernas y ella grita, se emociona, levanta los piecitos como si estuviera en una montaña rusa.
De repente siento el primer cabeceo. Se está quedando dormida sentada. Así que nos sigo meciendo pues estoy a nada de la meta…
Cuando por fin se queda dormida, me muevo tan lenta como un caracol para acostarla en su hamaquita y dejarla sola.
Entonces ya puedo revisar correos y ver pendientes de nuestros negocios. Checo si el equipo de trabajo (trabajan en remoto) tiene alguna duda urgente y si no, sigo en lo mío.
Una hora después mi bebé ya abrió los ojos y llora leche de mamá, entonces es momento de despertar a Ingrid.
Ella cuida a Miranda y yo preparo el desayuno para las señoras madres. Mientras comemos la pongo al tanto de cosas del trabajo.
Ya es medio día y es momento en que las dos nos ponemos a hacer varias cosas tanto de la casa como de la chamba (o si hay que salir a comprar o a alguna diligencia, salimos).
Nuestras tardes son de cuidar a nuestra bebé y trabajar cada quien en su escritorio, revisando pendientes, hablando con el equipo o viendo algún curso de esos que tanto ama mi esposa (adora aprender).
Cuando me canso de la computadora me levanto a preparar la comida, que siempre llega como a las 5:30 de la tarde.
Luego Ingrid se encarga de los trastes y yo me enfoco en esta newsletter.
Bañamos a Miranda, le ponemos su pijama coqueta, toma un poco más de leche y a dormir… Cosa que hace cuando se le pega la gana.
Nuestra bebé tiene una facilidad muy grande para recargar su batería. Con que duerma 15 minutos ya tiene para estar haciendo escándalo varias horas.
Eso nos encanta… aunque esa pequeña terrorista a veces nos hace ver nuestra suerte durmiendo hasta las 10:30 pm.
A esa hora empiezo a trabajar en mis historias. Me pongo a escribir en modo poseída para avanzar lo más posible.
Mientras tanto mi esposa sigue trabajando en las páginas web que tenemos. Y hasta que suena mi alarma a la 1 de la mañana, es cuando me detengo.
Después de un rico baño me meto a la cama a leer una hora antes de dormir. Así acaba mi día.
Mi vida me encanta, porque aunque trabajo mucho, de repente se me hincha uno y digo: “a la mierda, hoy nos vamos todo el día al mar”.
Tanto Ingrid como yo sabemos que lo que más amamos es nuestra paz. La tranquilidad de tener algo bien, tanto entre nosotras, como con nuestras familias y trabajo.
Podemos estar como locas trabajando, pero luego tenemos la libertad de largarnos una semana a la playa y disfrutar de nuestra bebé nadadora.
Y todo esto lo tenemos por dos cosas.
Porque ambas lo queríamos. Era nuestra obsesión.
Porque trabajamos como mulas durante años para conseguir esta vida.
Cuando estás sola puedes lograr muchísimas cosas si te aferras. Pero cuando estás en pareja, es algo aún más maravilloso.
Ese apoyo, las porras mutuas, los sueños compartidos, todo eso… hace que el viaje hasta la meta sea mejor.
Aún tengo un par de sueños que cumplir (como comprarme un Jeep para ir a comprar panes con mi hija… no preguntes). y sé que llegarán sí o sí porque soy una pinche aferrada, terca y obsesiva.
¿Y sabes quién es más intensa que yo? Adivinaste, mi esposa.
Ella es la mejor persona que conozco. Y lo que más me encanta es que nunca piensa que algo es imposible.
Si se le ocurre algo ya está pensando en las diez mil cosas que debe hacer para conseguirlo.
Y eso lo transmite a quien la conoce. Siempre echa porras.
Por eso cuando vio que yo no era feliz con lo que hacía, insistió en que renunciara. Recuerdo sus palabras “estás desperdiciada donde estás”.
Creo que cuando tienes a alguien que camina a tu lado sin meterte el pie, tienes un tesoro.
Y cuando ese alguien es tu chica, ahí es donde debes quedarte. (¡Y no hacer pendejadas!)
Hoy te conté lo que vivo casi todos los días porque como te dije antes, yo no soy la más lista ni la más nada. Y lo estoy consiguiendo.
Eso significa que cualquiera puede alcanzar lo que desea, por muy “loco” que esté su sueño.
Las chicas lgbt podemos ser tanto o más felices que las demás personas. Puede irnos de maravilla en el amor, en el trabajo, con el dinero, con los amigos, con la familia.
No hay nada que impida que seamos felices. La única persona que podría evitar que avancemos es la que está en el espejo.
Solo esa podría meternos el pie.
Así que no seas tu propia enemiga. Cuando te mires en el espejo, piensa que puedes, que lo tienes todo para llegar hasta donde quieras.
Tal vez muy pronto puedas mandarme un mail contándome que has conseguido eso que tanto deseabas y yo seré muy feliz por ti.
¡Te escribo mañana!
P.D. La felicidad nos la damos nosotras mismas con las decisiones que tomamos. Pero si decidimos puras pendejadas porque se supone que es “lo que debemos hacer…”
Justo eso le ha pasado a mi amiga Regina Leal, una chica que tiene todo lo que una mujer desearía… ¿o no?
Pronto podrás leer su historia y descubrir si Regina lo ha hecho bien o si la está cagando olímpicamente.
.
.
.
.
.