- nallemendez.com
- Posts
- ⚡Las gordas no tienen amor
⚡Las gordas no tienen amor
Dejé de comer por ella
Antes de que empieces un levantamiento en armas por la “palabra ofensiva” del título déjame contarte algo.
Hace muchos años, cuando era joven e insegura, tenía un gran problema con mi cuerpo.
En casa siempre me decían: serás igual de gorda que tus tías.
Y ese tipo de cosas.
Mi autoestima no existía y creía que no importaba si me esforzaba por tener un cuerpo saludable, si ya estaba condenada por mi genética, ¿qué caso tenía querer cambiar mi destino?
Así que empecé a descuidarme.
Fue entonces que conocí a alguien, una chica con la que empecé a salir.
Al principio todo normal pero luego empezaron sus comentarios pasivo-agresivos sobre mi cuerpo.
Eso hizo que yo casi dejara de comer, me ponía a hacer ejercicio muy fuerte, bastante traumada por sus comentarios.
Sentía que si no bajaba los kilos de más, ella ya no me amaría.
Un día nos estábamos bañando juntas cuando me dijo: “Ya no tienes panza, que bueno, parecías una vaca”.
Han pasado muchos años y aún recuerdo eso, pues fue algo doloroso.
En ese momento yo no supe qué decir.
No sabía defenderme, ni siquiera entendía que eso que pasaba entre nosotras estaba mal.
No me había dado cuenta que eso no era amor.
Te repito, mi autoestima estaba volando por China y yo era estúpida.
En la mañana mi esposa y yo estábamos desayunando y escuchando a nuestro mentor.
Y dijo algo que me hizo recordar aquel comentario de mi ex y se lo conté.
Mi esposa, esa mujer maravillosa que ama la paz, quería la dirección de mi ex para ir a matarla.
“¡No puedo creer que te haya dicho eso! ¡La quiero matar!”
Obvio no estoy a favor de aumentar la tasa de homicidios en mi país, pero que alguien se enoje cuando otra persona te hace daño y te quiera defender hasta la muerte, enamora.
Años después de aquella chica que me dijo vaca, comparto la ducha con una mujer que me chulea, que me pellizca las nalgas, que nunca ha juzgado mi cuerpo.
Así de grande ha sido el cambio en mi vida.
Eso es lo que obtienes cuando eliges bien a tu pareja, pues alguien que te ama nunca te daña.
Y si hay un tema de salud respecto al peso, te lo dice bonito. Te ayuda a superar tus desafíos y los hace contigo.
He cambiado mi estilo de vida radicalmente estos últimos años.
Soy la rara que trabaja en casa.
Soy la rara que nunca pregunta cuanto cuesta algo ni se fija en los precios.
Soy la rara que lleva su comida saludable a todas partes, la que no consume alcohol, ni azúcar ni harinas.
Mi cuerpo está cambiando mucho pero lo hago por mí, porque mi autoestima está por los aires ahora.
Y como me quiero muchísimo, me cuido.
No lo hago por obligación, sino porque he entendido que si quiero vivir muchos años, si quiero que mi hija tenga una buena vida, debo tenerla yo primero.
Debo ser el ejemplo, no ser solo alguien que te dice qué hacer pero luego hace todo lo contrario.
Mis consejos me los trago yo primero.
Ojalá nadie te haya hecho sentir mal con tu cuerpo… pero si te ha pasado, usa ese dolor como catalizador.
Es bueno aceptarse tal y como una es, pero también se debe mejorar.
No para verse bien en las fotos, ni porque alguien te quiera obligar…
Mejora por ti y para ti.
Mejora para vivir más tiempo, para tener más energía, para comprarte la ropa que quieres y no solo resignarte con la que te queda.
Y si alguien te dice vaca, le respondes: ¡Pero no para tu rancho!
Y te lo comes.
(Jaja, eeeeeh ahí vas a ofenderte).
¡Te escribo mañana!
P.D. Te comparto que hace un tiempo empecé con el reto de bajar 30 kilos. Ya voy exactamente a la mitad.
¿Crees que lo lograré?
Envíame tu pronóstico respondiendo este correo. Un “ahuevo Nalle” si crees que SÍ llegaré a mi meta…
Y un “arriba las empanadas” si crees que NO lo lograré.
P.D.2. Te recuerdo que tengo Instagram y es este.
Pronto publicaré algo ahí que seguro te gustará. Nos veremos cara a cara. Así que sígueme si aún no lo haces.
P.D.3. Ah y tengo una historia disponible en mi plataforma de lectura. Bueno son tres, pero al comprar la de pago puedes ver las otras.
La información está AQUÍ.
.
.
.
.
.
.
.