⚡Anéctodas sexuales

Mal tercio


Tengo una amiga que con frecuencia me llama para salir por un café o a cenar. Ingrid muchas veces se queda en casa, ya que dice que solas platicamos mejor, pues esta chica es mi amiga desde hace como tres siglos y según mi esposa “no quiere hacer mal tercio”.

En una de esas salidas mi amiga me dijo algo que hoy quiero compartirte pues creo que hay algo importante que aprender.

Me estaba contando una de sus  anécdotas sexuales cuando me dijo: “Ah, que bueno que te puedo contar estas cosas. A Jenni no le puedo decir absolutamente nada de mi pasado y a veces necesito con quien reírme de lo que he vivido”.

Jenni es su novia, llevan juntas como tres años. Y el motivo de que no pueda contarle sobre su antiguas relaciones o experiencias, es que Jenni arde en celos infernales y quiere buscar a las ex novias para quemarlas en la hoguera mientras les lanza flechas al corazón.

Mi amiga dice que su chica ha dejado de hablarle por semanas por una simple mención de algo que le sucedió hace diez años.

Y claro, cuando salgo con ella aprovecha para contarme todas las cochinadas que hacía en su juventud. 

Aquí llega lo importante, el mensaje que quiero dejarte hoy.

“No hagas drama por cosas que NO te afectan”. (Ni al caso).

Como dice el dicho “ lo que  no fue en tu año no te hace daño”.

Y qué horrible que no puedas decirle a tu pareja todo lo que piensas, sientes y te ha tocado vivir. En el caso de mi amigas, la convivencia tiene ese “límite”, pues tienen que fingir que sus vidas empezaron en el momento que se conocieron.

Nada de su pasado se puede mencionar porque arde Troya.

Una relación sana, donde ninguna está loca, no se toma el pasado como una ofensa, sino como la oportunidad de conocer mejor a la pareja.

“No manches, ¿eso te pasó? ¿Qué hiciste?”.

“¿Te gustaba eso? ¿Por qué ahora no, qué cambió?”

A mi me encantan las historias, ya sean ficticias o reales. En todas partes busco historias, cada persona es como un millón de historias. Por eso aprendí a conocer a la gente a través de lo que me cuentan, de sus experiencias y pendejadas.

Y tener eso con tu pareja es delicioso, porque se crea una complicidad y conexión que fortalece la unión.

Por ejemplo, he contado cosas a amigas estando Ingrid presente, y mis amigas me dicen “no digas eso, se va a enojar Ingrid”.

Mi esposa responde: “esa historia ya la conozco”.

Y es verdad. Ella escucha y se ríe de lo que le cuento porque sabe que eso ya fue, ya no existe. Pero sí existo yo, y todo lo que viví antes de conocerla me hizo ser quien soy.

Por eso cada anécdota o experiencia es importante, porque sin eso no serías TÚ.

Si ahora estás en una relación, piensa si tienes esa apertura con tu pareja. Y si no, ¿por qué no la tienes? ¿La deseas? ¿O eres tú la que se pone como ogra por cosas del pasado?

Si eres de las locas que quieren quemar mujeres y lanzar flechas a sus corazones… no jodas, no seas exagerada. 

La confianza es un pilar básico en toda relación. Sin eso empiezan a surgir mentiras y omisiones que luego pueden resultar en desapego y deslealtad.

Antes de conocer a Ingrid estuve saliendo con una chava que aunque nunca quiso formalizar nada conmigo sí logramos ser muy buenas amigas. Después de que le pusimos fin definitivo a nuestros encuentros casuales y pasamos a ser solo dos muy pero muy buenas amigas… Ingrid la conoció al entrar a trabajar en el mismo lugar que  ella.

Y no solo trabajaban en el mismo sitio, eran compañeras en los casos que se atendían ahí. Andaban juntas en reuniones, en el carro yendo a tal lugar, incluso se iban al casino (a comer no a apostar) después del trabajo.

Ingrid sabía que ella y yo habíamos tenido algo pero nunca se enojó por eso. Ya había pasado. Y por eso pudo descubrir la gran amiga que era esa chava. De verdad había aprecio entre ellas.

Tanto, que cuando celebré mi cumpleaños Ingrid la invitó a la fiesta y esa chica llegó con su nueva novia. Se quedaron hasta el final cantando en el karaoke.

Años después esa chava falleció y tanto mi esposa como yo nos la pasamos llorando por ella. Aun lo hacemos al recordarla.

Gracias a que Ingrid nunca se enojó escuchando mis historias, se dio la oportunidad de conocer y ser amiga de esa chava. Esa gran amistad nunca hubiera existido si Ingrid fuera una loca celosa.

Pero mi esposa nació adulta, y siendo la persona serena y súper inteligente que es, sabe que cada historia de mi vida fue vital para ser la persona que soy ahora.

Sin esas experiencias tal vez yo sería diferente y no se hubiera enamorado de mi. Por lo tanto nuestra hija no existiría y menos esta newsletter porque Ingrid la programó para mi (ella es serio es una genio).

He ahí la importancia de ser maduros y apreciar el “guión de vida” de los que te rodean.

Cuando alguien escribe una novela no tiene que pensar mucho en cada escena o diálogo, ya que los propios personajes son los que dictan hacia donde irá  la historia. 

Un escritor aprende a conocer tan bien a sus personajes que solo se deja llevar por lo que ellos hacen en la historia.

Sé que por aquí hay varias chicas que aman escribir y por eso estoy segura de que entienden bien a lo que me refiero. 

Y esto que parece que no tiene nada que ver, se puede aplicar perfectamente a la vida y a las relaciones.

Aprende a escuchar y disfrutar de las historias de tu alrededor. Ahí hay mucha tela de donde cortar. No te pongas loca por las ex de tu chica…. o por sus anécdotas sexuales. 

Como canta Arjona… “bendito sea el que estuvo antes de mí”.

¡Te escribo mañana!

P.D. Sabías que…  Si te gusta mucho esto de la escribición, te recomiendo un libro que aunque ya está viejito tiene muchos buenos consejos para escritores.

Mientras escribo, de Stephen King.