⚡Aprende ESTO del imbécil Donald Trump

La PEOR hizo que encontrara a la MEJOR


A  veces aunque las cosas vayan mal con nuestras novias nos negamos a verlo.

Preferimos hacernos pendejas que ver lo que en realidad tenemos.

A mí me pasó.

Cuando cumplí un año con aquella chica, le pregunté si me podía ayudar a encontrar un departamento cerca de su casa.

Vivíamos en ciudades diferentes pero yo quería mi futuro junto a ella y por eso  estaba pensando muy seriamente en mudarme.

Ella dijo que sí, que buscaría…

Pero las semanas iban pasando y no me decía nada al respecto.

Fui a verla de nuevo y nada. 

En nuestras caminatas por el barrio yo buscaba sitios en renta, ella siempre le ponía un “pero” a la casa o departamento.

Volvió a decir que ella buscaría mientras yo regresaba a mi ciudad a seguir trabajando.

La verdad era que yo sí quería mudarme, aunque odiaba (y aún odio) las ciudades.

Incluso tenía la oportunidad de entrar a trabajar a un sitio importante de ahí… pero tampoco me apuraba a concretar esa opción porque sentía que mi novia no estaba muy entusiasmada con la idea.

Y la verdad si me mudaba era por ella, no por el gran trabajo ni la gran ciudad ni nada. Solo por ella. 

Una noche me dijo que jamás se mudaría conmigo, que no quería nada a futuro, no quería casarse ni hijos, ni salirse de casa de su mamá.

Así llegó el segundo año y casi el tercero….

Fue algo bastante largo y tóxico.

Pero de verdad creía que así eran las relaciones.

Peleas, malos tratos, frialdad, humillaciones…

Eso hizo que poco a poco me sintiera menos. 

Sus críticas sobre todo lo que yo era y hacía, me convirtieron en alguien cada día más insegura.

Logró romperme y volverme dependiente de lo que ella decía y quería.

¿Y qué crees? 

Yo todavía quería mudarme para estar cerca de ella.

Así de wey estaba en ese entonces.

Perooooo…

No sé, algo pasó. Tal vez el tiempo. 

Empezó a valerme madres cada día más.

Empecé a cuestionarme:  “¿esto es amor? No mames, que feo es. Esto debe ser otra cosa, no amor”.

Me fui alejando más, ya ni quería ir a verla, no me importaba lo que me dijera e hiciera, y por fin un día la mandé alv (a la vayaina).

Y aquí entra algo que leí ayer y quiero compartirte.

Algo que dijo el infame Donald Trump (que puede ser un imbécil en muchas cosas pero en otras no).

Dijo algo así:

“Una botella de agua cuesta un dólar. Pero si vas a un aeropuerto, esa misma botella costará 5 dólares. Y cuando subas al avión, costará 10. Es la misma maldita botella, pero su valor depende del lugar en donde está. 

Lo mismo pasa con las personas. No es que tú no valgas mucho, solo estás en el sitio equivocado. Muévete a un lugar donde reconozcan tu valor”.

Afortunadamente para mí, me moví de aquel sitio infernal y empecé a reconstruirme.

¿Cómo? 

Haciendo cosas.  Saliendo. Disfrutando.

Sabiendo lo que ya no quería y alejándome de cualquier chica que quisiera tratarme mal. 

Traté de ir dejando la pendejez crónica que padecía y traté de encontrar a la chica de mis sueños.

Había días en que pensaba que ella solo existía en mi cabeza.

Pero luego pensaba: “no te desanimes, ella está ahí afuera en algún lugar. Solo debes seguir buscando”.

Y seguía moviéndome. solo estaba donde me dieran valor, donde me trataran bien.

Me volví esa botella de agua, yendo de un sitio a otro, cada vez exigiendo un trato mejor porque lo merecía.

Quería valer tanto como agua en un avión.

Y claro que al querer eso para mí, hacía lo mismo con las chicas con las que salía.

La última chica que conocí antes de encontrar a mi ahora esposa, fue alguien sumamente bella, en todos los aspectos.

Y cuando decidimos dejar de vernos, fue en total calma. Ella quería unas cosas y yo otras.

Fuimos maduras y nos despedimos bien.

Ahí me di cuenta que en pocos años mi vida había cambiado.

Ya no estaba entre relaciones tormentosas y venenosas.

Por fin era una adulta jaja.

Como tres meses después de aquella despedida, llegó Ingrid y aquí sigue.

Ella es aún mejor que la chica de mis sueños. 

Porque tiene todo lo que quería en alguien y también las osas que no sabía que quería.

Por primera vez estaba con una chica que me veía (con todo lo que soy) y me impulsaba.

Alguien que no es egoísta y que siempre busca el  “nosotras”, “juntas”, “para las dos”.

Así que moverme fue lo mejor que pude hacer.

Y lo sigo haciendo cada día de mi vida. 

Cuando algo no me gusta, lo elimino. Porque sé que quiero estar donde me sienta bien y con personas que sumen.

Si estás en un lugar donde te hacen sentir como basura, mueve el trasero de ahí.

Lárgate.

No mires atrás.

Algo mucho mejor seguro te espera, pero debes ser valiente para salir a buscarlo.

Pero si aunque te traten como mierda te sigues quedando en el mismo lugar… luego no te quejes.

Y tampoco me mandes mensajes preguntando: ¿Nilli quí higi?

Que te muevas carajo.

¡Te escribo mañana!

P.d. ¿Sabes qué cosa me hace feliz y además soy muy buena en eso? Hacer que las personas se infarten leyendo mis historias.

(También me odian un poco por causarles micro infartos).

Si también quieres infartarte y odiarme, adquiere aquí mi historia.

(En la compra de esa se te liberan las otras).

AVISO: Si durante 30 días seguidos no abres estos mails se te dará de baja en automático de esta lista de correos.

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